Que bonitu
20 04 2006Esta es la historia de una chica pucelana que fue a Santander a ver a un amigo, un chico que conocio 6 años atrás en un viaje a California con la empresa CCI .
Tanto tiempo después aun somos amigos y una de las dos personas de mis dos viajes a USA con la que aún mantengo el contacto y con la que me une una gran amistad
(un beso Maria!)
Total, que llegó el viernes 14 de abril, sobre las 13.30 en el tren regional tras 4 horas de aburrido viaje que paraba en todas las estaciones. La recibi con los brazos abiertos y nos fuimos arrastrando la maleta hasta el autobus, en el cual, por cierto, la tarjeta monedero no iba, ni fué, hasta el dia siguiente, por lo que nos dejaron pasar gratis en el transporte urbano unas cuantas veces por la cara bonita, la de ella pq la mia no creo ;P
Llegamos a mi casa y tuvimos una agradable comida de paella y chuletón con un postre de fresas amenizada por una interesante conversación.
El día estaba un poco ofuscado, amenazaba con llover, por suerte solo llovió mientras estábamos en casa. Bajamos a hacer el paseo de mataleñas (Google Maps) que bordea el parque y el campo de golf municipal, viendo el mar abierto y los acantilados, haciendo el cabra un poco por alli. Llegamos a la playa de Mataleñas (o Matalascañas como decia ella XD) y bajamos a sentarnos un rato en la arena a escuchar el rumor del oleaje. Subimos y nos acercamos al mirador desde el que tomamos algunas fotos y después retornamos siguendo el camino deportivo del parque de Mataleñas hasta el estanque de los patos donde les dimos comida, luego cuando se acabó nos pedian mas a gritos y tuvimos que irnos ante tal hostilidad :P. Pasamos un rato descansando en Mataleñas antes de irnos al centro donde habiamos quedado con Gema, Mou, Alvaro y Bea para tomar unas bravas en la rana verde, que al final no tomamos y cambiamos por un batido en La Tertulia debido a que se hizo un poco tarde. Volvimos a casa a cenar y nos quedamos un rato viendo Un pez llamado Wanda hasta que se nos cerraban los ojos, aunque eso no impidió que luego estuviésemos de charreta hasta tarde.
Nos levantamos tarde, todo hay que decirlo, pero no lo suficientemente tarde como para que no nos diese tiempo a coger la barca turística por la bahía de Santander (Los Reginas), por fortuna el clima nos acompañó todo el tiempo que pasamos en la calle, solo llovió cuando cuasualmente estábamos en casa :). Salimos de casa a dar una vuelta por los jardines de Piquío (Google Maps)aprovechando que habia parado de llover y había salido un bonito arco iris, hicimos algunas fotos mas y luego fuimos al puerto a coger la barca que nos dió una vuelta por toda la bahía no sin antes probar un helado de Regma.
De aquí saco yo mis 3 cosas que hay que probar cuando se viene a Santander, unas rabas, unas bravas de la rana verde y un helado del regma (al final solo conseguimos una de ellas).
Al volver fuimos hacia la estación para comer en Astillero con mi madre, pure de calabacín y de segundo un buen solomillo con salsa y de postre macedonia con helado, delicioso. Mi madre nos llevó a Santander de vuelta, fuimos a ver el Palacio de la Magdalena, lugar de visita indispensable con unos maravillosos paisajes que han de ser vistos, además, el día era precioso, estaba nublado pero el sol penetraba entre las nubes y daba al mar un color azul celeste digno de los mares del caribe (mis ganas). Después del paseo por los parques de la Magdalena bajamos al centro a ver una exposición de Chillida, un artista contemporáneo, sinceramente yo entiendo poco de arte y me lo paso mejor inventandome cosas sobre lo que veo que buscándole el sentido a las piezas, así que lo que concluí después de ver topocientas Graviaciones es que al hombre este le gustaba mucho el Tetris.
Después de ver la exposición que no me dejó indiferente, nos merecíamos una buena cena en un restaurante japonés, que no se diga que una futura periodista pucelana no ha probado el sushi. Después de nuestros más y nuestros menos con los palillos, terminamos el menú de degustación del Sakura que consistia en pan de la casa, sushi, tempura, tallarines y pinchitos de pollo no necesariamente en ese orden, y de postre el tercer helado del dia U^^. Después de semejante banquete oriental (luego dicen que en un japonés se come poco y es caro!) nos mereciamos un paseillo por la playa terminando enfrente del hotel Chiqui teniendo una interesante conversación ¡en inglés! para que se note que nos conocimos en Estados Unidos
Y con esto y un bizcocho, nos fuimos a casita a descansar, no sin pasarnos otro rato de charreta hasta tarde, y al dia siguiente, después del desayuno continental (un colacao y un croissant) María se marchó con mi padre y Domi que se iban de vacaciones a Andalucía y de paso iban a Zamora y podian dejar a María en su casita.
Y de regalo un poema de benedetti
que me mandó María después de llegar
CORAZÓN CORAZA
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.







Hay tantas cosas por decir que cuesta empezar; ante todo mil gracias por un finde lleno de momentos inolvidables y por tu amistad
Es difícil y tremendamente agradable encontrar a gente como tú, en un momento en el que, como bien sabes, la sensibilidad esta de capa caída.
¿Qué me llevo de Santander? Una maleta llena de buenos recuerdos y un “¡qué bonito!” en lo más profundo del alma.
[...] de la entrevista que duró hora y media, me reunà con mi querida amiga MarÃa (la del “que bonitu“) para cenar en el VIPS y luego tomar algo. Despues de cenar fuimos al Starbucks (podrÃan [...]