Toda la historia y los personajes son propiedad de Lucy chan.
_____________________________________________________________

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: DAIGAKU MEMORIES ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Escrito por Lucy chan

Capítulo 7: Reencuentros

 

 Pasaron rápidamente los días y Sayuri se acostumbró a la rutina de la Universidad, sin embargo cada día descubría algo nuevo del inmenso campus por lo que no se le hacía tan monótono como ella imaginaba, o, al menos, no como el instituto.

- La cafetería está abarrotada!! - exclamó la joven un poco molesta a la hora de la comida.

- Bueno.- dijo Meiko.- Siempre podemos comprar sandwiches en la cafetería de otra carrera.

- Me he enterado.- prosiguió Yukari con énfasis.- Que los de derecho se vienen a la cafetería de periodismo porque están de obras. Claro, se nos juntan de otras facultades aquí y no hay quien entre!

- Podemos ir a Medicina, que está justo al lado de la nuestra. A lo mejor se puede pasar.

- Esto…No podríamos ir a otra? - interrumpió Sayuri recordando la vergüenza que pasó el primer día equivocándose de carrera, lo que le había provocado un poquito de aversión entrar en dicha facultad.

- Lo más cerca que tenemos es Farmacia.- siguió Hanako haciéndose la experta.- Además hay unos arquitos con bancos que están bastante bien. Podremos estar allí tranquilas antes de comenzar la siguiente clase.

Todas asintieron satisfechas. Bajaron hasta la facultad de Química y Farmacia (ambas se encontraban en el mismo edificio) y entraron en la cafetería. Estaba un poquito lleno, pero no tan sumamente abarrotada como la de periodismo. Al menos quedaba aire respirable.

Compraron un par de sandwiches y bebidas y se encaminaron hasta los arcos que se hallaban justo arriba.

Era un arco de hierro, que formaba una especie de bóveda con un entramado de varillas de metal, sujetadas sobre unas bonitas columnas dóricas de piedra blanca. Las columnas se extendían unos metros hacia ambos lados del arco, formando un pasillo cubierto, asentado sobre losas de piedra clara y hierba. Bajo del arco central, unos bancos de madera hacía que los estudiantes pudieran sentarse.

- Es un sitio precioso! - exclamó Sayuri emocionada.- Estaría bien venir más veces por aquí.

Comenzaron a charlar animadamente las cuatro muchachas. Aunque el tema principal eran las clases y los apuntes que tenían que pasar a limpio. La joven castaña no estaba demasiado pendiente de la conversación. Casi se limitaba a mirar la gente que pasaba delante de ellas. Muchos estudiantes, de muchas facultades que formaban el mundo de la Universidad de Kiwakura.

Un grupo de chicas con batas de laboratorio… otros con muestras de plantas en botes de cristal… un joven castaño, de ojos azules que su cabello caía liso por su frente, atlético y… que a Sayuri le resultaba muy familiar.

- Otras!! - exclamó ella levantándose de un brinco y elevando el tono de su voz.-  Kenichi?

El muchacho se paró y giró su cabeza. Efectivamente era el chico del teatro.

- Hola! Te acuerdas de mí? - preguntó ella bastante feliz de haberle vuelto a encontrar.

- Estooo…. - el chico parecía dudar un poco.

- Soy Sayuri Umezaki. Nos conocimos en la obra de teatro de Momotaro, en Saint Andrews.

- Ah! - exclamó el joven acompañado de una amplia sonrisa que por poco hace derretirse a la muchacha.- Ya recuerdo! Aunque aquella vez estaba todo mucho más oscuro.

Hubo silencio durante unas breves décimas de segundo.

- Kenichi!!! - exclamó Meiko.- ¿Cómo tú por aquí?

- Meiko!! ¿Y tú? ¿No estabas en periodismo? - el joven castaño fue hacia la chica rubia.

- Si, pero la cafetería estaba abarrotada y nos hemos tenido que venir a comer aquí. ¿Cómo es que conoces a Umezaki?

Él miró a Sayuri ya que el dedo de Meiko la señalaba.

- Nos conocimos hará unas semanas en la obra de Momotaro del colegio. Ella estaba sentada justo en el asiento contiguo al mío.

- Ah si… ya recuerdo… No pude ir, una lástima. Hitomi hacía de abuela, verdad?

- Si, así es. La verdad es que estuvo bien. Tuvo éxito.

Al escuchar ese nombre Sayuri dedujo que sería su novia, recordó el beso que se dieron delante suya y comenzó a envidiar a aquella chica.

- Bueno.- siguió él.- He quedado con Hiroshi en la puerta de su facultad. Ya nos veremos, vale?

Se despidió cortésmente y se marchó. Sayuri se animó porque había vuelto a encontrar a aquel chico tan agradable. Se giró y se acercó hacia su amiga.

- ¿De que le conoces? - preguntó clara y firmemente.

- Éramos compañeros de clase. Hemos estado toda la secundaria y preparatoria juntos.

- ¿Y es simpático?

- Es un chico muy agradable. Simpático e inteligente. Pero… - Meiko pareció captar la situación.- si quieres saber más sobre él solo tienes que preguntárselo.

La joven castaña se sonrojó al escuchar el comentario.- No no!!! - exclamó negando.- Tiene novia!!

- Ya, pero a mi no me cae bien, aunque a él le diga que si.

- Nosotras la conocemos un poco.- dijeron Yukari y Hanako que hasta el momento se habían mantenido un poco al margen.- Vino un año a nuestra clase pero hace dos años repitió curso. Es un poco seca, buena chica, si, pero un poquito rara.

- ¿En que sentido rara?

- No sé- dijo Hanako.- Algunos aspectos de ella son un poco incoherentes. 

- Yo no he tratado demasiado con Hitomi.- dijo Meiko intentado calmar la situación.- Solo os puedo asegurar que cuando Kenichi y ella empezaron a salir él la empezó a adorar, y todo lo que ella dijera estaba bien, fuera lo que fuera.

- El amor es un tupido velo que te ciega… - suspiró Sayuri recordando su primer amor, y su primer gran fracaso.

- Pero no vamos ahora a cotillear ahora, dentro de media hora empieza la clase de Lengua y no pienso llegar tarde.- concluyó la joven rubia.

- Bueno… - pensó la chica de cabello largo entre dientes.- Al menos le he vuelto a ver.

Pasaron los días y Abril comenzó. La primavera había empezado a brotar en Kiwakura. Los cerezos florecían y en el pabellón de la tierra se preparaban los festejos anuales  de la estación anfitriona.

- Falta arroz, no fuiste a comprar ayer? - musitó Shinobu abriendo uno de los armarios dela cocina.

- ¿No eras tú la que se encargaba esta semana de la compra?

- Estos días he estado bastante liada, ya te lo dije.

- Oh bueno… - suspiró la joven castaña.- Creo que lo mejor será que vaya al supermercado antes de que cierren. Espero que mis padres se hayan acordado de ingresarme el dinero del mes…

- Uaaaaaa - bostezó la muchacha de ojos verdes.- Me apetece irme de fiesta… cuando termine los parciales me emborracharé.

Sayuri cruzó la puerta dejando a su compañera y se acercó al banco más próximo.

"El saldo de su cuenta es de 2200 yenes"

- Uaaaa.- suspiró apesadumbrada.- Con esto solo me va a llegar para comer fideos instantáneos!! Mira que tengo unos padres despreocupados…Luego les llamaré para echarles la bronca.

El supermercado del barrio era pequeño pero tenía todos los productos necesarios y los precios eran bastante económicos.

Sayuri tomó una cesta y cogió lo más necesario. Arroz, fideos, huevos, algo de verduras y un par de latas de refresco. En la sección de patatas fritas se encontró a su vecina Minako. La joven llenaba una cesta con al menos dos docenas de bolsas de todos los snacks se la sección. Jugaba con el piercing de la lengua, haciéndolo rodar mientras miraba vivaracha aquellas cosas que a continuación irían a la cesta.

- Sayu!!!!! - gritó con un paquete de gusanitos en su mano.

- Hola… qué haces con todo esto? ¿Es todo para tí?

- Miii Comidaaaaaaaa - su tono de voz se asemejaba a Golum, de El señor de los Anilos.- Miii querer comer todoooo Whahaaa

Hubo un momento de silencio y ambas fueron hacia la caja. Después de pagar volvieron a su edificio.

- Oye Minako… tú conoces a la chica que hizo de abuela en la obra de teatro de Momotaro? Hitomi creo que se llama.

- ¿Por qué lo preguntas?

- Por saberlo.

- ¿Por qué quieres saberlo? ¿Te debe dinero? Mira que voy y le pego una paliz…

- No, no… Tranquila (quieta fiera) Solo era por curiosidad, es que conozco a su novio y…

- ¿Y de que conoces a su novio?

- Nos conocimos en el teatro y coincidimos en la Universidad algunas veces.

- ¿Te gusta?

- Hey!! ¿Quién empezó a preguntar? Esto no es un interrogatorio, por favor!

- Ja ja… bueno… - las chicas llegaron ya hasta el edificio.- Nos vemos otro rato.

La muchacha se despidió y corrió escaleras arriba. Sayuri suspiró y torció su labio pensando que no había sacado nada en claro. Pausadamente subió hasta su casa.

Abrió la puerta y encontró a su compañera durmiendo plácidamente tumbada en el suelo del salón, con una revista sobre su cara y la televisión a todo volumen mientras retransmitían las noticias.

- Anda que… - susurró la chica castaña.- Veo que me va tocar que recoger y hacer la comida…

La verdad es que a Sayuri le molestaba un poco que su compañera de piso fuera tan cerrada. Excepto unas poquísimas cosas, apenas sabia nada de ella! Le hubiera gustado que se hubieran sentado a charlar horas y horas pero… no era así. Quizás había poca confianza aun… Quizás… mil cosas, pero no quería sacar sus propias conclusiones precipitadamente. Ya habría tiempo.

Preparó la cena y llamó a sus padres. En verdad los padres de Sayuri habían sido siempre bastante despreocupados. Según ella vivían en su propio mundo de felicidad ajenos a lo que les rodeaba. En ocasiones,  se iban de viaje inesperadamente o se olvidaban de cosas de lo más básicas. Pero en fin, así eran y había que acostumbrarse.

Shinobu se despertó por el olor a comida que, ya estaba servida en la mesa. Miró a su compañera, estaba en su habitación, se la podía ver desde la puerta abierta de la misma. De pie, hablando por el teléfono móvil. La observó de abajo arriba, pausadamente, sin ser vista.  Esbozó una pequeña sonrisa en sus labios y pensó que no era la típica "niña mimada de papa y mama" como ella imaginaba.

Cuando la joven terminó su conversación volvió a la mesa. Se sentó y saludó a la rubia. Esta por su parte sonrió ampliamente y le agradeció que hubiera preparado la comida.

- Siempre es un placer.- contestó Sayuri sonriente.

- Buen provecho!  - brindaron al unísono.

Empezaron a comer y la charla se hizo bastante amena. A las dos muchachas les pareció el comienzo de una buena amistad, más allá de la simple convivencia de las cuatro paredes del piso. Por una vez, comenzaban a medio entenderse.

CONTINUARA

Notas de la autora: La historia se empieza a desarrollar más o menos. Aunque todavía están algunos personajes en fase de presentación y no ha ocurrido nada demasiado interesante. Pero ya veréis en el próximo capitulo! ^___^ Las cosas van a ir a mejor! Que pasará con l pobre Sayuri? La pobre anda un poco perdida, y con la re-aparición de Kenichi por poco se muere de la emoción! Muchas gracias a todos los que me leéis!! T__T Dejadme algún comentario en la página! Arigatô!! Para cualquier duda, comentario, sugerencia etc. escribidme un mail a lucychan84@yahoo.es