Toda la historia y los personajes son propiedad de Lucy chan.
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::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: DAIGAKU MEMORIES ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Escrito por Lucy chan

Capítulo 3: Recuerdos

 Cuando Sayuri llegó a Tokyo le explicó a sus padres como estaba la situación y que pensaba mudarse a Kiwakura cuanto antes, pues el curso comenzaba en menos de dos semanas!!

 

- Yujuu!! - exclamó Arisu totalmente emocionada.- ¿Puedo usar tu habitación para montar fiestas?

- Pues no, niña! - respondió la joven bastante enfadada.- Además volveré en vacaciones.

- Pues vaya rollo…

- Awwww nuestra hija se va a vivir sola.- los padres de las chicas mezclaban el melancolismo con la felicidad más suprema.- Ya se nos ha hecho una mujer!! Snif!

- Emmmm…- Sayuri estaba algo confusa.- ¿Eso significa que os alegráis que me vaya?

- Aww.. fíjate.- comentó su madre.- A ver si en Kiwakura Te echas un buen novio, universitario y musculoso; Te casas y nos das nietos…

- Mamá! Que todavía no me he ido!

- Pero hija mía, que a una madre siempre le entra la nostalgia de cuando era joven! Y no quiero que te quedes para vestir santos.

- Pero es que tengo 18 años y…

- … Es una vieja solterona… - continuó la frase Arisu.

- Eso! Soy una vieja solter…- dándose cuenta del comentario.. Que??? Ni hablar!! Estoy en la flor de la vida!

- Si, si… de esas flores de tela de los Todo a 100 yens…

- ¡Pero bueno!

- Hija mia… - interrumpió su padre.- ¿Y respecto a la mudanza? (por favor, no me ignoréis más)

- Podríamos llamar a un camión y…

- Nada de eso! En el coche de tu padre cabe todo!

- Y la cama?

- Arriba atada con cuerdas.

- Que ratas sois… - musitó Sayuri con cara de odio y resignación al mismo tiempo.

La muchacha, durante los días que siguieron a ese embaló todo lo que pensaba llevarse. Metió toda su ropa y objetos personales en varias cajas. Desmontó la estantería de su habitación, así como su cama, mesita de noche y escritorio.

El día de la graduación llegó y la joven tuvo que vestirse por última vez con el uniforme de su antiguo instituto para recoger el diploma de finalización de sus estudios. Mientras tanto sus padres, a los que por cierto tuvo que obligar, cargaran las cosas en el coche.

Sayuri llegó hasta la puerta de su instituto, era un edificio medianamente moderno, con un gran pasillo a la entrada, traspasando la verja. Las clases habían finalizado y solamente fueron los alumnos del último año, a veces podía verse algunas chicas de cursos inferiores despidiendo a sus compañeros que se iban.

Después de una breve ceremonia de despedida les fueron entregados a todos los estudiantes que habían pasado correctamente los 3 cursos. La muchacha, después de despedirse de todas sus amigas salió del salón de actos. Ya en el patio miró a su alrededor, las flores del cerezo de la entrada todavía no habían salido, temerosas, en los últimos días de febrero. Observó las ramas nostálgica y recordó aquellos años que había pasado en el centro. Desde que entró, recién acabada la secundaria con 16 años, era todavía una niña que no conocía nada, ni siquiera el amor correspondido… cerró los ojos y comenzó a recordar…

Una joven Sayuri de 16 años, de cabellos cortos, que le caían graciosamente por su nuca, finos y sedosos caminaba por los pasillos del instituto una soleada mañana de septiembre.

- Sayu chan! - dijo una chica de cabellos largos y lisos recogidos en una coleta.- ¿Por qué no te vienes esta noche a una fiesta que organizo en mi casa?

- No puedo, Reiko.- contestó la chica tristemente.- Sabes que el lunes tenemos un examen de Química y hay mucha materia para estudiar.

- Vamos! Te pasas todo el día estudiando! Hay que darle un poco de alegría al cuerpo de vez en cuando, no crees?

- Está bien… me parece que por una vez no pasará nada…

Esa noche la muchacha fue a casa de su amiga, ella vivía a unas 8 manzanas de su domicilio. Desde que entró en el instituto había decidido ponerse a estudiar en serio para poder entrar en la Universidad de Tokyo, una de las más prestigiosas del país, y también la que más cerca estaba de su casa. Así que salía poco de su casa y esa fiestecilla era más que nada una excusa para despejarse un poco.

Era un piso adosado, situado en una manzana de casas de iguales características, bastante nuevas, de fachada caravista con un pequeño jardín en la entrada y una plaza de garaje.  Claramente se notaba que allí se estaba celebrando una fiesta pues desde fuera se escuchaba la música que sonaba en el interior y se podían ver a bastantes quinceañeros bailando y riendo.


La joven llamó a la puerta y en pocos segundos su amiga saló a recibirla.

- Sayu chan! - dijo feliz.- Entra! Te estaba esperando!

Las dos chicas entraron y Reiko le susurró a Sayuri discretamente:

- Es genial! Al final han venido un grupo de chicos de tercero!

La chica alzó su vista y buscó con ella al grupo de chicos de último año de instituto y pudo ver entre ellos a un joven alto, de cabellos claros que le caían por su firme nuca y por su frente cuadrada. Su cuerpo era atlético y bien formado y arriba de su fuerte mentón una preciosa sonrisa salía de sus carnosos labios.

- Ves? Hasta ha venido Tatsuke Otohime.- dijo la joven de cabellos negros.- Se te ve totalmente embobada, al menos en el insti cada vez que pasa delante de ti.

Sayuri parpadeó un par de veces dándose de bruces con la realidad. Ese chico le había comenzado a gustar desde el primer día de instituto. Él era dos años mayor que ella, pero se le veía tan atractivo y tan adulto que no podía resistirse a aquella semi adultez. Aunque no habían hablado demasiado a la joven la había dejado totalmente prendada.

- Vamos a divertirnos! - exclamó un joven subiendo el volumen de la música con una botella de Martini en la mano.

La fiesta comenzó a desarrollarse cada vez a grados mayores, el alcohol había comenzado a ser el anfitrión por excelencia y casi todos estaban un poco turbados. Sayuri se limitaba a sentarse en uno de los sofás y mirar el ambiente, pues a ella no le gustaba el alcohol y veía una auténtica pérdida de tiempo tomar para divertirse. Comenzó a aburrirse hasta que escuchó una voz al lado suyo.

- ¿Estas sola, preciosa?

- Tatsuke! - exclamó la muchacha un tanto sorprendida.

- Ah.. así que sabes como me llamo… jejee… puedo sentarme?

- Si.. claro…

El joven se sentó en el sofá junto a la chica, en su mano llevaba un vaso con un extraño cóctel. Se le notaba un poco borracho, su mirada se desviaba un poco y una estúpida sonrisa se dibujaba en sus labios.

Ella estaba sumamente nerviosa pues era la primera vez que tenía a su amor platónico a su lado, a solas en cierta manera, pero era una intimidad de todas formas.

- Y dime… tu vas a la clase de Reiko? - dijo él.

- Si… soy compañera suya…

- Je… pues eres muy linda, sabes? Es raro que no me haya fijado en ti.

El rostro de Sayuri comenzó a tornarse de tono rojizo y apartó su cabeza de la vista del chico por temor a que se diera cuenta de su reacción involuntaria. Pero cuando notó su mano deslizarse por sus cabellos tuvo que girarse de inmediato y ver otra vez su cara.

Ambos se quedaron mirando intensamente, estaban bastante ruborizados y permanecieron así durante algunos segundos, inmóviles, perdidos  en los ojos del otro. Poco a poco Sayuri notó como el joven iba girando su cabeza y acercándose peligrosamente a los labios de ella. Notó primeramente su respiración y poco después su aliento sobre su boca. El corazón de la muchacha comenzó a latir a mil por hora y creyó que iba a salirse de su pecho. Iba a ser su primer beso! Aquel con el que tantas noches cualquier adolescente puede soñar… y encima con el chico que le gustaba… era fantástico.

Cuando esos escasos centímetros fueron cubiertos y sus labios se conocieron, fundiéndose en uno solo el cuerpo de Sayuri se llenó de un calor extraño, la sensación era maravillosa, como miles de mariposas que revolotean en tu estómago y estallan a continuación como castillo de fuegos artificiales.

Durante varios segundos se prolongó ese ansiado beso, desgarrando cada segundo como si fuera le último. Él rompió el contacto y bajó su mirada. A continuación tomó un trago de la bebida que todavía sostenía y se levantó, alejándose de allí. La joven tocó sus labios y sonrió, cerró los ojos y sintió el sabor amargo del alcohol en su boca. Después de aquello ella no vio al muchacho en toda la noche.

El lunes la chica fue con una sonrisa de oreja a oreja al instituto, aunque se sentía preocupada y a la hora del recreo buscó a Tatsule para aclarar todo lo que había pasado la noche anterior.

- Otohime kun… - dijo ella un poco sonrojada.- Puedo hablar contigo un momento?

- Claro.- respondió.

Ambos fueron a la clase de la muchacha, que en ese momento se encontraba totalmente vacía.

- Respecto a lo que sucedió el viernes...- musitó ella tímidamente.- Bueno…

- ¿Qué sucedió el viernes? - preguntó totalmente intrigado.

- ¿Que? ¿Es que acaso no recuerdas que me besaste? - respondió un poco indignada.

- Ah! Eso…

Un incomodo silencio se produjo entre ambos, que rompía el murmullo de los demás estudiantes en el patio.

- No le habrás tomado mucha importancia, verdad? - continuó el joven.- Estaba un poco borracho y no sabía lo que hacía, perdona si te molestó. Es que cuando bebo a veces no sé ni lo que hago.

Sayuri se quedó totalmente atónita. ¿Entonces eso significaba que no lo hizo por que ella le gustaba? ¿Fue solo un efecto involuntario del alcohol?

- Eso significa… - prosiguió la chica.- Que si otra chica hubiera estado allí, cualquiera… la hubieras besado igualmente sin importarte?

- La verdad es que eso es lo más seguro.

- Ya veo…

- Bueno.. creo que las cosas ya se han aclarado, perdona, pero tengo que irme.

- Claro.. hasta luego…

El chico desapareció por los pasillos del instituto y Sayuri se quedó inmóvil en mitad de la clase. Incontrolablemente una lágrima comenzó a escurrirse por su mejilla…

- Mi primer beso tiene sabor a hiel… - susurró entre sollozos.

Después de aquello no volvió a cruzar palabra con Tatsuke y al terminar ese curso él se marchó y jamás le volvió a ver…

La muchacha abrió los ojos y se dio cuenta de que era bastante tarde! Miró su reloj y recordó que sus padres la estaban esperando para ir a Kiwakura.

- Sayu chan! - escuchó a sus espaldas.

La joven se giró y Reiko apareció corriendo hacia ella. Había cambiado mucho desde que la conoció, sus cabellos oscuros ondeaban al viento y una sonrisa apareció en sus labios.

- He oído que te vas a la Universidad de Kiwakura! Entonces tendrás que mudarte, no?

- Si, ya he encontrado un piso bastante económico allí y hoy hago la mudanza.

- Te deseo muchísima suerte!

- Gracias.. Igualmente.

Ella volvió al interior del instituto dejando a la chica sola en la entrada.

Sayuri se dio bastante prisa en llegar hasta su casa, una vez allí vio a su padre colocando la cama en la parte superior del coche. Tanto su madre como su hermana animaban al hombre con su carga.

- Ay dios… - dijo ella sintiendo un bochorno horrible.

La joven entró a la vivienda y a continuación subió hasta su habitación. Estaba totalmente vacía, solo una silla y una estantería quedaban allí. Se la notó nostálgica, aquel vacío después de haber estado toda su vida allí la hacía estremecer, pero la vida sigue y todo cambia. Se dirigió a su armario y lo abrió, aquel espacio sin una sola prenda se notaba tan frío… Se desvistió y colgó su uniforme del instituto allí, solamente eso… a continuación cerró el armario y suspiró. Después de vestirse con unos vaqueros y una camiseta que sacó de una maleta que todavía estaba en la habitación, salió de allí, cerrando la puerta… sabía que no volvería en mucho tiempo.

Bajó las escaleras cargando la maleta, no había nadie, suponía que todos estaban en el exterior, en el coche ya. Al salir de la vivienda miró al frente y allí estaba su familia. Su padre jadeaba de cansancio, parecía ser que él solo había subido al cama a la parte superior del vehículo; su madre se encontraba ya en el interior, sentada en el asiento del copiloto con una enormes gafas de sol mirando un mapa y Arisu mascaba un chicle apoyada en una de las puertas. El coche estaba tan cargado que la joven dudó si podría arrancar.

- Ya  estoy…- dijo Sayuri con firmeza.

- Ya era hora… - musitó su hermana un poco aburrida.- Te estabas despidiendo de las paredes?

- No, burra! Tenía que cambiarme, no voy a ir de uniforme.

- Bueno…- dijo su padre calmando la situación.- Nos vamos ya?

- Claro papá.

CONTINUARA

Notas de la autora: Tercer capítulo! Muchas gracias a todos por los comentarios ^o^ En especial a mis niñas de la ML de Marmalade Boy! De verdad! Me habéis animado a seguir duro con la historia! La web parece estar casi lista ya :-D se puedes visitar muchas secciones que irás haciéndose más grandes a medida que avance la historia: para cualquier cosa escribidme a lucychan84@yahoo.es