.Toda
la historia y los personajes son propiedad de Lucy chan.
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::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: DAIGAKU MEMORIES
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Escrito por Lucy chan
Capítulo 16: Bajo los cielos dorados
Aunque las líneas de autobús se habían
duplicado aquella noche de verano con motivo del festival del pabellón del agua
eso no impidió que cientos de personas fueran esa noche hasta la montaña oeste
de Kiwakura en sus vehículos propios, abarrotando el lugar. Una increíble feria
tradicional japonesa se había montado ladera arriba. Las jóvenes paseaban con
sus yukatas de vivos colores mientras comían algodón de azúcar y sus novios
conseguían para ellas peces de colores.
Meiko
y Sayuri se sentaron en uno de los escalones de la entrada al pabellón, antes
del torii de entrada. Sayuri estaba abstraída en su mundo y Meiko tampoco le
daba mucha conversación, mas bien se dedicaron a esperar pacientemente
escuchando el ruido de su alrededor. Los chicos no tardaron mucho en aparecer.
- Perdonad… - se disculpó Hiroshi el cual iba algo agitado.- Aparcar es
imposible por aquí, he tenido que dejar el coche allá abajo.- señaló con su
dedo carretera abajo donde decenas de coches se enfilaban hasta el pie de la
montaña.
El joven miró a Meiko fijamente, como si fuera el único punto de todo el lugar.
Ella se percató y cruzaron sus miradas, una sensación de calentura subió desde
el estómago de la chica hasta encenderse en sus mejillas. Hiroshi abre la boca
para decir algo, pero en ese mismo segundo vuelve a cerrarla y dirige su mirada
al suelo. La muchacha rubia pasó de esa calentura a una gran mueca de decepción
y enfado que aparece en su rostro.
Kenichi, el cual estaba distante detrás de su amigo aparece como de entre las
tinieblas y mira a Sayuri, la cual le corresponde pero no dice nada. Se levanta del escalón y se arregla el
yukata, perdiendo el mayor tiempo posible en arreglar las arrugas de su
vestimenta para no tener que mirar al chico y, por lo tanto ponerse nerviosa y
temblorosa como un trozo de gelatina. Al volver a levantar la vista él ya no
está, si no que se ha ido con Hiroshi a charlar. Ella parece decepcionada pero
piensa que… ¿Por qué debería estarlo? Si no ha pasado nada! Así que se
apresura en ir con el grupo.
Meiko
está hecha una verdadera furia, a todo le hace ascos y no está conforme con
nada. Hiroshi va a su ritmo, mirando todos los puestos de la feria y hablando
con Kenichi.
- ¿Qué es lo que te pasa Meiko? – preguntó al fin la castaña al ver a su
amiga casi con rayos en los ojos.
- Hiroshi es tonto.- admitió entre gruñidos. Después de unas décimas de
silencio le mira tristemente como sigue el muchacho caminando entre la
multitud.- Idiota! Le odio
- Meiko… quiero que seas sincera… sientes algo por él, verdad?
Meiko no respondió, siguió mirando al chico durante un momento, pero torció el
labio enseguida. – Ni en broma.- contestó al final.- Le falta carácter!
Jaja Vamos Sa chan, apresurémonos o estos dos nos acabaran perdiendo entre la
gente.
Los chicos, aunque iban a su ritmo se fijaban en las chicas de vez en cuando.
El joven de gafas estaba muy distraído como para ver que hacía o dejaba de
hacer su amiga rubia, cosa que a ella le sacaba de quicio.
- Le he dado! – exclamó Kenichi acertando una diana de escopetas de
corcho. El feriante le entregó un osito panda de peluche como premio.
- Sayuri… esto para ti.- dijo entregándole el muñeco a la muchacha. Ella
le agradece el gesto pero se pone muy nerviosa y estrecha entre sus brazos al
osito con fuerza con una gran sonrisa en sus labios.
- Gracias… Kenichi… - la
chica no dejaba de sonreír mientras miraba a sus ojos azules…
- ves?? Podrías tomar ejemplo – comentó Meiko dándole un codazo a
Hiroshi.
- Como que tomar ejemplo?? Por que tengo que hacer eso?
- Porque jamás tienes un detalle conmigo!
- Claro que tengo! Siempre te acerco a casa en mi coche.
- Si venga! Si me harás pagarte la gasolina y todo!
La pareja siguió discutiendo unos pasos mas adelante que Kenichi y Sayuri y
siguieron caminando entre la multitud que se agolpaba sobre el camino de
piedra. Había tanta gente en ese tramo que se quedaron casi parados sin poder
avanzar.
En ese momento Sayuri nota unas manos que suben por su cintura y la estrechan
contra el pecho de alguien que esta a su espalda. En cuanto notó el tacto
sintió el olor de la colonia de Kenichi. Así se quedaron durante unos segundos.
La chica, en silencio cerró sus ojos y echó su cabeza hacia atrás apoyándose en
el chico, el cual la seguía agarrando con firmeza.
- Están haciendo el tonto ambos… - dijo Kenichi rompiendo el momento. De
música de fondo se seguía oyendo a Hiroshi y Meiko reprochándose cosas.-
Ninguno quiere dar el paso definitivo.
Tras esa breve interrupción y al ver que la joven no se movía, manteniéndola
abrazada por la cintura acercó sus labios al cuello de Sayuri, ladeando su
cabeza rozándole levemente con el tacto de sus labios y los desliza hasta casi
la oreja. Ella cerró sus ojos y sintió cosquillas en el estómago y el pálpito
de su corazón casi en la garganta.
- Me encanta tu perfume… - le susurró el chico en la oreja.
La muchacha estaba fuera de sus cabales, el rubor no solo cubría ya sus
mejillas si no su rostro completo y parecía que le iba a dar un infarto. Casi
violentamente se separa de él porque la situación había llegado a un punto
surrealista. Y se quedan mirando fijamente, ella jadeando de la impresión, pero
antes de que ambos pudieran decirse nada Kenichi aparta la vista hasta detrás
de Sayuri y la expresión de su cara cambió, incluso alejándose unos pasos de la
castaña.
- Hola Asamiya kun! – dijo una voz suave.
Al girarse se encuentran a una chica con un yukata verde, delgada en extremo,
con los cabellos muy negros y largos recogidos en un moño alto en contraste con
su piel blanca y unos ojos negros y brillantes como dos piedras de azabache.
- Hola Chiaki! – le contestó sin mucha efusividad.
- ¿Paseando por la feria? Este año el festival está animado! Que pena que
Hitomi se lo pierda este año! – una extraña sonrisa apareció en sus
labios pero que se borró a los breves segundos.
- Si… claro, pero ha querido irse a Osaka …
- Si, bueno… en fin un placer verte! Ya nos veremos más, chao!
La joven desapareció entre la multitud. Meiko se acercó a Sayuri y la tomó del
brazo. Hiroshi había huido a refugiarse en su amigo para no tener que discutir
más con la rubia.
- Veo que has conocido a Chiaki
A Sayuri le sonaba esa chica mucho hasta que de los rincones de su mente la
identificó. Era la chica de la discoteca! Aquella que siempre estaba pegada a
Hitomi. Sin embargo ahora parecía mucho más amable que la otra noche.
- Es… la amiga de Hitomi? – dijo no muy segura.
- La inseparable.- añadió Meiko.- Siempre está pegadita a ella. Chiaki es buena
chica… un poco superficial… pero buena chica… estuvimos en el
mismo club de tenis en secundaria. De todas formas cuanto menos quieras que
sepa Hitomi de tu vida menos detalles le cuentes a Chiaki. En fin vayamos
avanzando o nos dejarán aquí muertas de asco estos dos…
El grupo llegó a un puesto de Takoyakis y todos se compraron una ración para
tomar en ese momento. Se sentaron en uno de los bancos de madera de los
alrededores. Meiko empezó a robarle los takoyakis a Hiroshi para fastidiarle y
en ese momento se reanudó la pelea.
Mientras la pareja estaba entretenida en su disputa, Sayuri se reía al verlos.
Parecían un matrimonio! Era muy cómico. La muchacha notó una mano que le
acariciaba los cabellos, se giró perpleja y se encontró con Kenichi ensimismado
en ella. ¿Pero que le pasaba al chico esa noche? Parecía mucho más tierno con
ella que de costumbre. A la chica le volvió a venir a la cabeza la “supuesta”
escena del “supuesto” beso que se habían dado… aunque cada
vez veía más clara ese suceso. Pasaron unos segundos hasta que la joven volvió
en si y se percató que los gritos de sus amigos habían cesado. Meiko estirándole
de la mejilla a Hiroshi y él con su mano en la cara de la rubia, habiéndose
quedado parados como en una fotografía que acababa de retratar una acción
espontánea y fugaz, miraban perplejos a la pareja.
- Tenía una pelusilla en el cabello.- respondió un poco avergonzado.
- Ah bueno… - respondieron la pareja discutidora a la vez y siguieron con
su pelea.
- Eres un idiota! Eres la persona más pausada, poco decidida y comodona que he
conocido!!! – enojada la rubia casi le pega un capón a su amigo.
- Y tu una superficial chismosa que lo quiere todo a su manera.
- Engreído!! Harry Potter!
- Tonta! Rubia!
Meiko e Hiroshi no tenían lo que se dice una buena noche, tanto así que la
gente se giraba en ocasiones por la sonoridad de sus griteríos. Sus amigos se
avergonzaban y se miraban entre si resignados.
- Nos vamos a dar una vuelta.- dijeron al unísono los dos. Estaban hartos del
panorama.
Hiroshi y Meiko les afirmaron con un movimiento de mano y siguieron a la suya.
Kenichi y Sayuri caminaron ladera arriba, dejando atrás la feria y acercándose
al pabellón. No había demasiada gente en el lugar, todos se agolpaban en la
parte baja de la montaña para ver los fuegos artificiales que iban a lanzar a
medianoche.
Al llegar al pabellón del agua Sayuri se quedó boquiabierta. Un gran lago lleno
de nenúfares y flores de loto flotaban en la superficie de las aguas nocturnas
reflejando en el centro una preciosa pagoda doraba iluminada por luces
anaranjadas. Una barandilla rodeaba el lago como la protección de un santuario.
A su alrededor se extendía el camino de piedra que a su vez, como círculos
concéntricos el gran bosque de la montaña los envolvía. Era el pabellón más
bonito y con más fama de los cuatro de Kiwakura y no era para menos. El cielo
estaba raso y podía verse la luna con claridad tanto en el cielo como reflejada
en las tranquilas aguas del estanque.
Sayuri se apoyó en la barandilla y cerró los ojos, se escuchaba en la lejanía
el tumulto de la feria, sin embargo una sensación de paz la inundó por
completo.
Sintió unos dedos que acariciaban su mano, suavemente. Al ver a Kenichi
rozándola la apartó un poco, asustada aunque no podía evitar que sus mejillas
se enrojeciesen.
- Kenichi… yo.. te quería preguntar una cosa… - la chica le miró
casi con miedo.- ¿Sucedió algo la última noche que salimos todos juntos?
– hubieron unos segundos de silencio.- Todo el mundo me dice que no pasó
nada pero… en mi mente hay escenas borrosas que no acabo de ver con
claridad y estoy casi segura de… que…
El muchacho sonrió y dirigió su mirada al estanque… estaba todo en calma
y no había tumulto de gente.
- Kenichi… por favor… me gustaría saberlo… - la joven estaba
tan nerviosa que casi se le saltan las lágrimas. Sus manos temblaban y se le
produjo un nudo en el estómago.
- Yo… tampoco lo recuerdo.- acabó diciendo tras la insistencia de ella.
Hubo unos segundos de silencio que se hicieron eternos. Ninguno de los dos dijo
nada…
- Entiendo…
- No lo recuerdo… pero… si pasó algo… - él la mira con
firmeza.- me encantaría volver a recordarlo…
Kenichi giró su cuerpo hasta quedarse frente a Sayuri y pasó sus manos por los
cabellos de ella, dejando los dedos sobre sus mejillas, sujetando su rostro. La
observó como un objeto precioso, como una obra de arte y notó como sus suaves
mejillas temblaban. Se acercó a sus labios… alargó el momento como si un
segundo se fraccionase en mil… y en esa quiebra… una explosión
abarcó todo el cielo dando paso a un destello de mil colores.
- Es el castillo de fuegos artificiales… - dice ella.- Es medianoche.
Como una sinfonía las explosiones fueron entonando su melodía a ritmo de sus
colores brillantes. Kenichi pasa su mano por la espalda de Sayuri y la apoya en
su hombro en un momento de debilidad y así se quedaron durante casi todo el
espectáculo.
Los cohetes se fueron sucediendo uno tras otro, al principio mil destellos de
colores mancharon el cielo, como el lienzo de un pintor, pero que se
desvanecían a los pocos segundos, cayendo sus pigmentos finales en el lago.
Tras esa fuerte gama cromática los dorados hicieron su aparición, contrastando
con el negro del cielo y acompañando a la pagoda.
La
joven le corresponde y le estrecha fuertemente contra su cuerpo, teniéndole
solo para ella… al sentir eso, el muchacho mueve su mano hasta el mentón
de la chica, que levanta hasta que se quedan ambos mirándose. Él sonríe con
serenidad y acerca sus labios hasta
ella, hasta que suavemente le da un beso en la frente, lentamente y vuelve a
mirarla. Ella ve los colores del cielo reflejados en sus ojos azules y cada
explosión la siente como si en su corazón se produjese. Kenichi vuelve a
acercar sus labios a la joven, esta vez a la mejilla. Sayuri cierra sus ojos y
sigue estrechando entre sus brazos al muchacho. Él desliza sus labios basta la
curvatura de los de ella y sin rozarlos notan en tacto de sus narices y la
respiración. Ese espacio tan diminuto pero tan costoso no acaba de
cubrirse…
- ¿Qué sucede?… - susurró ella
- Creo que lo inevitable…
Y allí bajo los cielos dorados se besaron, por primera vez conscientemente y en
plenitud, con cada explosión de color que les hacía vibrar desde los pies hasta
las yemas de sus dedos, estrechados como si fueran uno… sintiendo cada
corriente desde la base del estómago hasta la garganta… allí, sobre las
oscuras aguas que brillaban con el polvo fugaz que imitaba el de una lluvia de
estrellas Sayuri le sintió protegida entre los brazos del chico que amaba…
hasta que con la última explosión del espectáculo sus labios se separaron…
- Claro… si no te hubieras puesto a hacer el tonto criticándome no los
hubiéramos perdido – se escuchó de fondo. La voz de Hiroshi resonó por
todo el lago. La pareja venía por el camino de la ladera de subida al pabellón.
- Ah si?? Pues si no hubieras dado motivos para ello no lo hubiera ni pensado!
Ahora a saber donde estarán!!
Rápidamente Kenichi y Sayuri se separaron y se quedaron uno al lado del otro,
con una distancia prudencial entre ambos mirando al cielo falsamente. El chico
se dio la vuelta y levantó el brazo para que sus amigos les vieran donde estaban.
- Ey! Estáis aquí! Nos hemos vuelto locos buscándoos! – dijo la rubia
apresurándose hacia ellos al verlos.
- No… si loca ya estás… - musitó Hiroshi mirando a otra parte.
- Los que se pelean se desean… - dijo chistosa Sayuri.
- NI EN BROMA!!! – dijo la pareja discutidora a la vez.
- Creo que es hora de que volvamos a casa – continuó Kenichi.- Creo que vosotros
dos ya habéis tenido demasiadas emociones hoy.
Con un silencio sepulcral en los cuatro regresaron ladera abajo hasta llegar al
coche de Hiroshi, un utilitario pequeño de color azul metalizado. El chico de
gafas conducía y Meiko se sentó mucho a su pesar en el asiento del copiloto. Kenichi
y Sayuri se sentaron en los asientos traseros del vehiculo. Ella colocó el
osito de peluche que le había regalado el joven en su regazo y le miró con
complicidad. La chica observó que la mano del muchacho descansaba en el hueco
entre ambos y así, como un acto inconsciente y reflejo movió el osito de
peluche entre los dos y deslizó sutilmente su mano hasta alcanzar la de Kenichi.
Al sentir su tacto, suave y cálido dejó escapar un suspiro y miró por la ventanilla. La luna creciente
de verano reinaba en el cielo nocturno, como ama y señora y cada vez que se
iban acercando a las luces de la ciudad el fulgor de las estrellas iba
desapareciendo, quedando ella, la luna, como superviviente a la masacre de su
reino. Sayuri estaba tan bien, tan abstraída en sus pensamientos que el tiempo
parecía no existir.
- Ey Sa chan! – le dijo Meiko. La castaña pegó un bote, apartando la mano
y el oso, que voló por le coche.- Estas dormida? Jaja ya hemos llegado a tu
casa.
- Si… estoy ausente… lo siento… es que ya es tarde.
La joven bajó del coche y como último recuerdo miró a Kenichi, el cual le hizo
una seña. Ella sonrió.
- Buenas noches… - susurró antes de cerrar la puerta. El vehículo se alejó
de Jurei Minami, la chica en la distancia siguió al coche con la mirada.
- Buenas noches… Kenichi…
CONTINUARA
Notas de la autora: Al fin terminé el
capitulo! Me repito más que el ajo lo se xD Sorry a todos!!! ^_^U la verdad es
que lo tenía escrito desde hacía unas semanas en una libreta pero con el
trabajo me ha sido imposible pasarlo!! Pero ya está. Por fin Sayuri ha conseguido
un beso de Kenichi conscientemente!! ^^ Pobrecita! El otro estaba más borracha
que una cuba :-S Pero… por que él le ha ocultado que SI que se acordaba
de todo lo que pasó?? ¿Por qué tan repentinamente ha empezado a lanzarse a
Sayuri? ¿Coincidiendo con que Hitomi está en Osaka? ¿Y ella? ¿Por qué ese
ausentismo y la sonrisa de Chiaki? Muchos misterios que dejo por resolver para
los siguientes episodios ^o^ Muchísimas gracias a los que me leéis y sobretodo
por vuestra paciencia conmigo ^^U no me la merezco!!!! Este capitulo va
dedicado especialmente a Daki chan (Vero power) por esa tarde en el bocatta dándome
ideas para esta capitulo. Gracias Vero sin ti puede que esto siguiera parado.
Mil besitoos para ti :-**** Leed su historia cicatrices ^o^ es una pasada!!!! Muchísimas
gracias de nuevo a todos/as ^__^ para cualquier cosita como siempre dejo e mail
(escribidme ^^ me encantaría saberlo que pensáis de la historia) lucychan84@yahoo.es Nos vemos prontooo!! Un
besoo!! :-*