Toda la historia y los personajes son propiedad de Lucy chan.
_____________________________________________________________

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: DAIGAKU MEMORIES ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Escrito por Lucy chan

Capítulo 13: ¡Sorpresa hermanita!

 

Había bastante tensión en el ambiente aquellos días. Eran las fechas de los exámenes finales de antes de las vacaciones de verano y todo el campus estaba histérico.

 

Sayuri decidió no prestar atención a otra cosa que no fueran sus apuntes. Se le estaba atragantando Teorías de la comunicación y necesitaba aprobarla como fuese para conseguir los 5 créditos que valía. Pasando al terreno amoroso de un plumazo, se dio cuenta que la última vez que vio a Kenichi fue la noche de su cumpleaños, hacía 3 semanas, pero dado el estrés de esos días nadie estaba para hacer visitas. Meiko y las gemelas también estaban un poco estresadas, sobretodo Yukari que se alteraba con facilidad y sobrevivía a base de tilas y valerianas.

 

Las semanas pasaron y el final de los exámenes acompañados por sus respectivas notas y el comienzo de unas bien merecidas vacaciones llegó a todo el campus.

 

La muchacha se sentía agotada mentalmente, había puesto todo su empeño en superar las pruebas. Por suerte ¡las aprobó todas! ¡Era maravilloso! Así que tenía por delante mes y medio para descansar, volver a Tokyo a pasar el verano… esa idea, de repente, quedó suspendida en mitad de su mente, ¿Realmente deseaba volver? Estaba feliz, por casi primera vez en su vida. Kiwakura le  parecía fascinante y pocas cosas la animaban a desprenderse de su rutina. Se había creado unos hábitos diarios, unas costumbres predefinidas. Había encontrado verdaderos amigos, vivía con total libertad sin que le repitieran constantemente como y que cosas debía o no debía hacer, pero… ¿estaba siendo egoísta? Hacía cinco meses que no veía a su familia y el hecho de que prácticamente no les echara en falta le atormentaba. La única que podía añorar era a su hermana Arisu. Aunque fuera maleducada, vacilante y alborotada; era su hermana y la quería.  No es que Sayuri despreciara a sus padres ni quería alejarse de ellos para siempre, solo que durante muchos años no tuvo ni la confianza ni el valor para abrirles su mundo interior. Su madre jamás la dejó salir de casa sin autorización y de ser así, tenía que dejar constancia de con quien iba y a donde; después ya veríamos si le permitía salir o no.  Todo esto añadiendo el hecho de que la chica jamás había tenido amigos verdaderos hacía que se recluyera en casa. Sin embargo, contrario a eso, preservando el no dejarla salir y tener la llamada "intimidad cero", la cual consistía en no tener ni un solo momento de intimidad para nada, ni tan solo para ducharse, pues entraban en el baño cada dos por tres. La señora Umezaki no se preocupaba de su hija. Alguna vez ella quiso contarle sus secretos y preocupaciones pero tenía miedo de que, como siempre le sucedía, le respondiera un rotundo y sarcástico "Ojala todos los problemas de la vida fuesen esos" sin pararse a pensar y a ponerse en el lugar de una adolescente.

Tamako, así era el nombre de pila de la señora Umezaki, podía irse de tiendas una tarde de aburrimiento y comprar una excelente, preciosa cómoda de madera que no hacía ninguna falta en la casa, o un gran jarrón del que se había encaprichado… Sin embargo nadie le podía replicar, tenía un carácter muy fuerte y, aunque no lo pareciera, una señora con carrera. Había estudiado Economía en la Universidad de Yokohama, pero jamás había ejercido su profesión. Eso sí, a la hora de gastar la tarjeta de crédito nadie se explicaba como no estaban en números rojos gastando tantísimo. "Soy economista y se perfectamente como administrar los ingresos" solía decir cuando quería cortar una discusión sobre el tema.

Yoshimaro Umezaki, su marido y padre de Sayuri y Arisu, era un hombre trabajador y podría decirse sumiso a su mujer en muchos aspectos, pese a que esto es totalmente contrario en la sociedad japonesa. En las discusiones siempre le dejaba tener la razón a ella ya que su gran y bravo carácter acababan por eclipsarle. Él trabajaba de oficinista, concretamente en el departamento de publicidad, de una conocida empresa de tecnología. Como muchos otros trabajadores esperaba un merecido ascenso tras años de fidelidad a la compañía. Tenía un carácter un poco reservado y a sus hijas  nunca les dio una gran confianza, sin embargo las quería  mucho. Demostrar sus sentimientos no era su fuerte.

Hacía veintidós años que Yoshimaro y Tomoko se habían conocido en una fiesta universitaria, congeniaron enseguida y dos años más tarde se casaron. Eran una pareja especial y se complementaban mutuamente, no podían vivir el  uno sin el otro.

Sayuri salió de la facultad exhausta, el último día de clase había sido muy duro. Pero estaba satisfecha de haberlo aprobado todo. Ahora descansaría placidamente durante las vacaciones de verano. La que no corrió tanta suerte fue Yukari, debido a los nervios sacó un cuatro en el examen de Lenguajes Audiovisuales debido a que sus nervios le jugaron una mala pasada en el último momento.

Cuando llego a casa, Shinobu se encontraba muy feliz, saltaba sin parar de un lado a otro con la música de los Beach Boys bastante alta, saliendo estrepitosamente por los altavoces de la minicadena de su habitación.

- ¡¡¡Por fin he recuperado ASIGNATURA!!! Voy a estar todo el verano tocándome las narices.

Siguió bailando a su ritmo, dando saltos como una loca. Sus pantalones, más anchos que ella misma subían y bajaban a riesgos de que salieran volando de entre sus piernas. En la cocina reposaba muy fría, en la nevera, una botella de sake y prometió s Sayuri celebrarlo por todo lo alto.

la muchacha sonrió y se dirigió a su habitación, dejó su mochila pesadamente en un rincón, como si de un trasto molesto se tratase y se prometió no volver a tocarla hasta final de vacaciones. Inmediatamente después se tumbó en la cama.

Después de meditar durante unos breves instantes, la música no la dejaba evadirse, buscó su teléfono móvil en un bolsillo de su mochila y envió un mensaje a Kenichi:

" Hola! ¿Qué tal estás? Espero que te hayan ido muy bien las notas. A ver si nos vemos pronto."

Ni siquiera esperó respuesta, le daba igual todo excepto que el chico se acordara, o no, de ella. Conectó el aparato a su cargador de batería y se dirigió al salón de nuevo.

- A la playa! A la piscina, a la discoteca!! A donde sea! Excepto a la universidad. En el trabajo me darán vacaciones y seré feliz! Alcohol, alcohol, sexo y rock! - seguía bailando la rubia.

El timbre de la puerta alertó a Sayuri, la cual empezaba a tomar el ritmo al asunto. Se digirió a la puerta y una melena pelirroja fue lo primero que vio:

- ¡¡¡Hoooooooolaaaaaaaaaa!!!!!!! - Minako todavía llevaba puesto el uniforme escolar. La verdad es que iba bastante desaliñada, con la camisa por fuera y la falda torcida. Su rebelde cabellera apuntaba a todas direcciones y decenas de collares y pulseras colgaban de su cuello y muñecas.

- Pasa Minako.- respondió la chica gentilmente.

- He oído música! ¿Estáis montando una fiesta? ¡¡¡ Yooo quierooo !!! Shinobu!!!! Saca de beber algo!!!!

Entró en la vivienda como una exhalación. El teléfono móvil de Sayuri sonó y la joven fue corriendo hacia su habitación cual atleta queriendo batir su propio record de velocidad y se precipitó sobre el aparato en cuanto lo tuvo a su alcance.

- ¿Si? - Preguntó sin haberse fijado quien era, esperaba profundamente que fuera Kenichi.

- Cariiiiñooo! .- una melodiosa voz de mujer silbó al otro lado de la línea.

- Hola mamá…- cerró la puerta del cuarto para poder escuchar a su madre ya que la música estaba muy alta y las voces de Minako y Shinobu se unían formando un ruidoso escándalo.

- ¿Por qué hay tanto alboroto? Espero que no estés en una orgía…- hubo un silencio que duró varios segundos.- … bueno, si lo estás por lo menos búscate a un chico guapo y dame nietos…- Hubo otro silencio.- No recuerdo que te tenía que decir… ¡Es igual! ¿Estás bien? Pues si es así, hasta luego cielo!

La señora Umezaki colgó y Sayuri levantó las cejas, totalmente perpleja.

- Mi madre vive demasiado feliz… espero que al menos se haya acordado de dejarme dinero para este mes… . pensó en voz alta.

- ¡¡¡¡¡ Sayuchi !!!!!!! - la puerta se abrió de par en par y apareció Minako, sacando a la chica de sus pensamientos.- ¡¡¡Tengo algo para ti!!

Salió de la vivienda como una bala, dejando la puerta de la entrada abierta. Al cabo de un minuto regresó con algo entre sus manos.

- Toma!! - la pelirroja extendió su mano que contenía un sobre.- para ti, pienso que te gustará.

La muchacha tomó el sobre y lo abrió. Para su sorpresa halló en su interior unas fotografías. Eran de Kenichi y de ella una noche en la puerta del edificio. Reconoció enseguida el momento, eran de la noche en la cual fueron a cenar al restaurante "Mediterráneo". Él se ofreció a acompañarla hasta su casa y una vez allí le explicó toda su historia amorosa con Hitomi. Revisó las fotos, todas ellas eran de la conversación, hasta que interrumpió Minako:

- Esta es la que más me gusta de todas.- señaló una fotografía en al cual la pareja se había fundido en un tierno brazo.- Es muy dulce.

Sayuri se quedó alucinada con la instantánea.

- ¿Cómo has conseguido estas fotos?

- Bueeeeeeeenooo… digamos que me gusta la fotografía.

- Pero estas fotos son demasiado nítidas y perfectas para ser de improvisto y nocturnas.- interrumpió Shinobu revisando el material.- ¿Qué tipo de cámara tiene usted, señorita Paparazzi?

- Es una reflex infrarroja de ocho aumentos, digital a 5 megapixels de resolución… digamos que la tomé prestada del club de fotografía del instituto… hasta ye la empiecen a echar de menos la seguiré usando.. solo será temporal.

- ¿Cómo aquella vez del año pasado que tomaste prestado el megáfono del instituto y todavía lo tienes en casa? - dijo la rubia con sarcasmo.

-! Creyeron que se había extraviado y compraron otro. No han echado en falta ni eso ni las pelotas y cintas del club de gimnasia… los tubos de ensayo del laboratorio… el botiquín de la primera planta… los cds del aula de informática… creo que lo único que más llamó la atención fue la desaparición de la red de volley ball. ¡Pero la devolví en un par de días! ¡No se de que se quejan!

- ¿Alguna vez te han pillado?

- ¡Jamás!- ella sonrió satisfecha.

- Me mata la  curiosidad.- dijo Sayuri.- ¿Cómo pudiste sacar una red de al menos cinco metros de largo y uno y pico de alto sin llamar la atención?

- Eso es secreto profesional.- respondió formando la señal del victoria con sus dedos.

Las chicas prefirieron no seguir preguntando. Minako se marchó a su casa y Shinobu aprovechó para darse un baño. La castaña apretó las fotos contra su pecho y fue a su habitación a guardarlas en un cajón. En la pantalla de su teléfono móvil relucía "1 mensaje nuevo recibido"

El corazón de Sayuri comenzó a latir apresuradamente.

"Hola Sayuri soy Hitomi. Cuanto tiempo sin vernos. ¿Te parece bien quedar mañana por la tarde? Di que si, estoy deseando verte! Si no cambias de idea, a las seis en la puerta del colegio Saint Andrews."

La chica vaciló por un momento. ¿Cómo tenía Hitomi su teléfono? Lo más seguro es que Kenichi se lo hubiera dado. Otra de sus dudas era que si le había enviado un mensaje a él ¿Por qué contesta ella? Frunció los labios y aceptó la propuesta.

El timbre de la vivienda volvió a sonar, Shinobu todavía se encontraba en la ducha así que la castaña fue a abrir. Estaba convencida de que Minako se había olvidado de algo y venía a recogerlo. Abrió la puerta con convencimiento pero… cual fue su asombro:

- Sorpresaa hermanitaaaaa!! - en el umbral apareció Arisu, su hermana, cargada con dos maletas y una mochila.

- ¡¡¿Qué estás haciendo aquí?!!

- ¿Acaso no te ha avisado mamá? - la adolescente levantó una ceja asombrada.

- Llamó hace un rato pero… oye ¿qué haces aquí?

- Nuestros padres se van de vacaciones a Okinawa, es algo así como una especie de novena luna de miel.. me han enviado a pasar contigo las vacaciones! Esta mañana he tomado el tren hacia Kiwakura y aquí estoy!

- Ay dios… - suspiró con un gesto entre resignación y la alegría, difícil de distinguir.- Pasa, no te quedes en la puerta! De haberlo sabido hubiera ido a recogerte a la estación. Mama vive muy feliz en su mundo mental…

Pasaron al cuarto de Sayuri y dejaron las maletas es una esquina.

- Si quieres puedes dormir en mi habitación. Creo que tengo un futón en el armario. ¿Cuándo volverán nuestros padres?

- Puess… - pensó durante unos instantes.- Mínimo dos semanas.. por ahora

Asintió. Le molestó muchísimo que las cosas se las dejaran caer, sin avisar previamente. Se sentía un poco frustrada pero, al a vez feliz. No tendría que ir a Tokyo ese verano y estaría con su hermana.

- Me gusta como te ha quedado esto.- comentó la adolescente examinando minuciosamente la habitación.- Bueno, al grano ¿Has encontrado novio ya?

 Eso a ti no te interesa.- hizo caso omiso al comentario mientras sacaba del altillo del armario empotrado un gran futón blanco.

- Entonces sigues soltera y sin compromiso.- atajó la morena cayendo sobre la cama cual femme fatale en su diván.- Si ya lo decía yo…

Lo que Sayuri dejó caer fue el futón sobre el parquet y miró a su hermana con muchísima rabia. ¿Quién demonios era ella para juzgarla así? Era cierto que no tenía pareja, pero tampoco era para despreciarla de esa manera.

- Piensa lo que quieras pero no quiero pasarme todo el verano discutiendo. Me paso sin verte cinco meses y sigues metiéndote conmigo. Quiero que pares Arisu, al menos haz una tregua.

- Lo siento hermanita, me resulta divertido. Bajaré el tono de mis comentarios.

Sayuri salió de la habitación y se topó de bruces con Shinobu. Le explicó brevemente la situación en la que se encontraba y la rubia lo comprendió. Es más, animó a la pequeña Umezaki a unirse a la fiesta de esa noche.

Meiko se encontraba en su habitación jugando al ordenador, estaba ociosa y no sabía que hacer. Miró el rejoj que reposaba en su escritorio y bostezó. Se levantó de un brinco y se dejó caer sobre su cama pesadamente.

- Cielo.- su madre irrumpió en el cuarto abriendo la puerta rápidamente.- Han venido a verte.

La chica bajó las escaleras de la vivienda y se encaminó a la entrada. Cual fue su sorpresa al encontrarse a Hiroshi apoyado en la puerta.

- Te he traído los CDs que me prestaste hace tiempo… - hubo un momento de silencio.- Después de seis meses ya era hora…

- Oh gracias…. Y… - Meiko sonrió.- Has venido solo por los CDs?

- Bueno… - él colocó sus gafas con la yema de sus dedos dándole unos breves segundos de ventaja al distraer su mirada.- Hacía tiempo que no nos veíamos…

La chica se apoyó en la pared de la entrada de la vivienda, una enredadera llena de flores se enroscaba por la pared de ladrillos. Una tenue luz del interior de la casa alumbraba la silueta de la joven. La luna se escondía tímidamente tras unas nubes frágiles.

- Ajam…- susurró ella con un intento de coqueteo. Atusó sus cabellos y humedeció los labios.

- Al final he sacado un ocho y medio en anatomía…

- Oh! Que bien!

Hubieron unos largos e interminables momentos de molesto e incómodo silencio. Solo s escuchaban los grillos cantar y el sonido de una televisión lejana.

- Tengo que marcharme ya, es tarde y mis padres me esperan… Buenas noches, Meiko.

Hizo una reverencia y se dio media vuelta acelerando el paso. Fue demasiado rápido y demasiado frío. Ella deseó fuertemente lanzar los cds al suelo.

A la mañana siguiente Sayuri se despertó con dolor de estómago. Puede que la cena picante de anoche no le sentara del todo bien. Miró al suelo, Arisu se retorcía cual nudo en el futón y dormía plácidamente. Eran las nueve de la mañana.

Tomó una ducha rápida y desayunando hizo la lista de la compra. Ahora eran dos bocas que alimentar con la escasa (y normalmente olvidada) manutención paternal. Sin embargo todavía tenía dinero ahorrando con los recortes que se hacía mensualmente. Se planteó buscar un trabajo a tiempo parcial si las cosas en el futuro se ponían peor.

Le dejó a Arisu el desayuno preparado y salió de casa. Se dirigió al supermercado y compró todo lo necesario. Al volver a casa recordó que había quedado con Hitomi.

A la hora prevista la muchacha se encontraba en el punto acordado. Vestía con unos pantalones cortos vaqueros y una camiseta de tirantes. La ola de calor veraniega hacía sofocante el hecho de estar en la calle. Durante media hora estuvo esperando a la joven. No hacía más que preguntarse como había quedado con ella. Era muy agradable, pero el mensaje era destinado a Kenichi para hacerle un comentario inocente sobre las notas.

Cuando al fin apareció Hitomi iba arreglada en extremo. Una falda blanca de algodón con unas finas rallas en azul marino, blusa también en blanco y sandalias claras. Un fino maquillaje la volvían más atractiva. Si las hubieran comparado Sayuri quedaba relegada y desastrada.

- Perdona por hacerte esperar.- Atusó sus cabellos azabache tanteando el lugar donde creía colocarlos en su lugar.- Vayamos a tomar algo.

La chica castaña se levantó y siguió a la muchacha que se contoneaba sobre sus tacones. No hubo demasiada conversación. Llegaron a una heladería cercana llamada Sugar. Un local muy colorido y con infinidad de helados. Tras sentarse en una mesa pegada a un gran ventanal, Sayuri pidió una copa de dos bolas heladas de melón y plátano mientras que su acompañante optó por uno de fresa y nata con caramelo.

- Bueno… - comentó la muchacha tocando su nuca.- Espero que las notas te hayan ido bien. ¡A mi de maravilla!.- sonrió bajando la mirada.- Estabas estudiando…. Perdona?

- Periodismo. Junto con Yukari y Hanami Kanzen y Meiko Onaji. Me parece recordar que me dijeron que fuisteis al mismo colegio.

 - Si, las tres íbamos a la misma clase, pero repetí este último año y tuve que quedarme un curso más. De hecho hemos llegado a ir a la misma clase también con Kenichi e Hiroshi Tomizawa.


- Caray! Que suerte! A mis amigas del colegio no las continúo viendo.

- Bueno… no es que nos hablemos demasiado pero… ¡Son cosas que pasan! Cuando cambias de estudios y cada uno se va a algo distinto pierdes un poco el contacto. Sin embargo nos seguimos llevando todos muuy bien. 

Sayuri sonrió y le dio envidia no haber podido conocer a todos años atrás.

- Si no es indiscreción… ¿Cómo conociste a Kenichi? – clavó sus ojos inocentemente en ella, como una niña curiosa, pero no se le veía malicia alguna. Pero la joven no sabía que responder. Es cierto que el muchacho le había comentado muchas cosas acerca de su novia, algunas buenas, otras malas… Se veía con bastantes ventajas respecto a ella así que no le importó contarle la verdad con claridad.- Me invitaron a asistir a la obra de teatro de Momotaro y coincidimos en asientos contiguos. Pero no hubo casi conversación de ningún tipo. Más tarde coincidimos en la universidad y surgió la amistad.

Hitomi solo sonrió tras escucharla atentamente.- Nosotros nos conocimos en el colegio hace ya unos años y el flechazo fue instantáneo.- Se la veía tan contenta y feliz que Sayuri le correspondió la sonrisa. En el fondo se sentía fatal por gustarle el novio de aquella chiquilla enamorada e inocente.

- Oooops!!! – la morena miró su reloj dorado de muñeca.- ¿Tanto tiempo ha pasado ya? Perdóname, tengo que marcharme… ¿Quieres quedar mañana para ir a jugar al tenis?

- No tengo raquetas y muy poca idea de jugar….

- No hay problema! Yo te enseño. ¿A las diez de la mañana en la puerta del polideportivo? Te espero. Ah! Invito yo al helado.

Salió corriendo como pudo, pegada al móvil sobre sus tacones.

Volvió a casa, ya eran casi las ocho de la tarde. Cuando entró a su apartamento estaba vacío… ¿Y Arisu? Una nota sujeta por un imán en la nevera le indicaba que estaba en casa de Minako. La joven ya se despreocupó. No tenía apetito, hacía calor… el ventilador funcionaba a ritmos acelerados. Reflexionó sobre Hitomi y no le vio maldad alguna, tanto como Minako pregonaba a los cuatro vientos. “Hay gustos para todo en este mundo” pudo llegar a esa conclusión… mañana vería más.

CONTINUARA

Notas de la autora: Me he demorado mucho con este capítulo, pido perdón pero con todo el jaleo de la matricula de la universidad me tiene frita xD Muchas gracias por esperar ^__^ Sois lo mejor!! Para cualquier duda, sugerencia, comentario, felicitaciones, criticas, tomatazos… xD lucychan84@yahoo.es