Toda la historia y los personajes son propiedad de Lucy chan.
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::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: DAIGAKU MEMORIES ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Escrito por Lucy chan

Capítulo 11: Shinobu

 

Ya era casi de noche cuando Shinobu llegó a la casa. Sayuri había preparado la cena para ambas y se encontraba viendo la  televisión, acurrucada en una manta. Aunque no tenía frío, era como la ronrronería de un gatito vago, tumbado sin hacer nada.

La rubia la miró y cerró los ojos. Se encontraba bastante exhausta. Desde que se iba a las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde que regresaba, no pisaba la vivienda. Hizo crujir sus manos al dejar su bolsa en la entrada y se dirigió al baño.

Una vez allí lavó su cuerpo antes de sumergirse en la relajante bañera de agua caliente, cerró sus ojos y suspiró aliviada. Sintió como se entumecían todos sus miembros y le dio la sensación de que su alma se alejaba de su cuerpo.

Cuando salió echó un vistazo al salón, el único punto de luz que reflejaba aquella estancia era el reflejo de la televisión donde una presentadora del tiempo daba el pronóstico del día siguiente. Su compañera seguía acurrucada en la manta. Cenaron tranquilamente con el murmullo de una película de fondo. Shinobu se fue a la cama temprano pues parecía tener pocas fuerzas para más.

Aquella mañana Sayuri se despertó de buen humor. Era sábado y había coincidido que ese día  solamente tenía una clase a las once.  Así que a las doce ya estaría libre. Quería comprarse una camiseta sus padres ya le habían dado el dinero mensual, al fin, esta vez se habían retrasado casi un mes y estaba subsistiendo como podía. A veces se replanteaba la idea de buscarse un trabajo a tiempo parcial que pudiera compaginar con la universidad para no tener que pasar casi un mes a base de comida instantánea. Sus pantalones lo empezaban a notar ya.

Al acabar la clase, Meiko se ofreció para ir a acompañarla. La chica castaña no tenía mucha idea todavía de las tiendas de ropa de la ciudad. Aunque llevaba viviendo 3 meses viviendo allí, se había dedicado tanto a estudiar que era como una completa forastera. Comparada con Tokyo, Kiwakura entera era casi como un barrio solamente.

Tomaron el tranvía hasta el centro de la ciudad. La rubia le aconsejó ir al centro comercial Kamen. Una vez en el centro un autobús las llevó hasta el centro comercial, justo al otro extremo de la ciudad.

 

Cuando llegaron allí un gran edificio de cristal y acero presidía la zona. Al entrar daba la sensación de ser más grande aún de lo que aparentaba desde fuera. Largos suelos de mármol beige, en los cuales, separados a unos metros habían intrincados dibujos azules.  Como un gran claustro central, una enorme plaza llena de tiendas en sus paredes varias columnas se elevaban hacia una segunda planta que bordeaba la plaza. Podías acceder a ella mediante las escaleras mecánicas o el ascensor de cristal. Como su una escalera de caracol se tratara, las escaleras normales permanecían a un lado, pero sin quitarle belleza arquitectónica al lugar. El techo estaba cubierto de un entramado de barras de hierro blancas en las cuales decenas de focos alumbraban la estancia.

- Vámos a Lowe! - exclamó la rubia tirando del brazo a Sayuri.- Tienen ropa bastante bonita!

Llegaron hasta una tienda de la planta baja con escaparates blancos y maniquís con ropa que parecía bastante cara ya que eran de marcas de precios elevados. Entraron en el local.  La chica castaña no pudo evitar mirar con disimulo el precio de una camiseta y observó horrorizada le precio.

- No puedo gastarme tanto! - pensó apesadumbrada.- ¡12000 yenes por una camiseta! ¿Qué se creen? ¿Acaso es de oro?

Salió del sitio disimuladamente haciéndole una seña  su amiga con el brazo. Le explicó la situación y esta frunció el ceño.

- Vale, vale… - dijo resignada.- Empecemos a buscar.

Recorrieron gran parte del centro comercial. Al final Meiko se compró dos camisetas y un pantalón mientras que Sayuri seguía en buscando.

Pasaron por una tienda de ropa bastante moderna llamada Mika2. Las chicas se detuvieron en el escaparate y empezaron a mirar. Sayuri levantó su vista para mirar uno de los modelos y se percató que en el interior de la tienda había una figura familiar.

- Shinobu! - dijo entrando.- ¿Qué haces aquí?

- Trabajar.- contestó sorprendida de ver a su compañera de piso. Eso mismo te iba a preguntar yo a ti.

- Salí a comprarme una camiseta.. No sabía que trabajaras. Creí que solo ibas a la universidad.

- Bueno… con algo debo de pagar el piso jeje. El mundo no es gratis.

La chica prefirió callar. No quería preguntar nada en la tienda delante de los clientes y de Meiko, no lo veía muy correcto. Al final acabo comprándose en la tienda una camiseta armilla con un dibujo muy gracioso en medio.

- ¿Esa era tu compañera de piso? - preguntó la rubia curiosamente cuando se dirigían a tomar el autobús.

- Si, es de Niigata pero está estudiando Biología.

Vaciló un momento a la hora de continuar. La verdad es que pocos datos más sabía sobre ella y eso que vivían juntas.

La rubia se despidió de su amiga y ambas se dirigieron por separado al llegar a la plaza Yôsei. Sayuri regresó a su casa y estudió un buen rato.

Alrededor de las 9 de la noche Shinobu cruzó el umbral del apartamento 5 del 6- de Jurei Minami. Cargaba con una bolsa de la tienda donde trabajaba y una mochila bastante grande que dejó pesadamente en la puerta justo antes de descalzarse.

- Hola.- dijo entrando al salón. Su compañera de piso repasaba un libro sobre literatura japonesa. Levantó la vista y miró a la chica.

- He preparado un poco de Tempura (verduras rebozadas con una harina especial) y arroz. Suponía que llegarías con hambre.

- ¡Muchas gracias! Te lo agradezco.

Apartaron los libros y comenzaron a cenar con el murmullo del telediario de fondo.

- Me das dado una sorpresa hoy. No imaginé encontrarte en Mika2.

- Tú a mi también! Quería comprarme una camiseta. Dejé mucha ropa en Tokyo.

- Me gustaba esa camiseta.- murmuró tranquilamente mascando un trozo de verdura.- Creo que me la compraré en negro.

Hubo un silencio de varios minutos, solo interrumpido por el presentador del telediario que estaba informando sobre los planes de reforma catastrales que el gobierno iba a implantar.

- Te has quedado sorprendida al verme trabajar.- dijo al rubia cortando el silencio y con la sensación de leer los pensamientos de su compañera. Sayuri asintió con la cabeza y la miró tímidamente.- No es fácil vivir lejos de casa y sin ninguna ayuda.- continuó.- He estado viviendo en Niigata toda mi vida y cuando tuve la edad suficiente me "escapé" Quería librarme de muchísimas ataduras que me ligaban al estar allí. Ideales y posiciones que mis padres no querían comprender. Así que cuando acabé el instituto pedí plaza en universidades lejanas a mi ciudad. Aquí me aceptaron y fue como comenzar una vida desde cero. Tuve que, claramente, ponerme a trabajar para pagarme la carrera y la estancia.

- ¿Tus padres saben que vives en Kiwakura?

- Si que lo saben. Cuando me marché no les dije nada, simplemente que me iba. Solo lo sabía mi hermana mayor, Haruka. Se lo dije porque con ella tengo mucha confianza. Ella trató de hablar con mis padres y explicarles la situación.

- ¿Acaso no te hablas con ellos?

- El ambiente estaba demasiado tenso y las relaciones se rompieron. Dejémoslo ahí.

- Perdón por preguntar demasiado.

- No pasa nada pequeña.- ella guiñó uno de sus ojos verdes.- Puede que necesitara contártelo. Además me estás cayendo muy bien jajja

- Jajaja ¿Acaso no te caía bien?

- Bueno, digamos que al principio te veía un poco superficial. De esas típicas niñas de familias en que los padres le han consentido todos sus caprichos, jamás han roto un plato y encima engreída. Una "Mírame y no me toques" Y no.- bromeó.- hasta me haces la cena jajaja

- Entonces… ¿Por qué me elegiste como compañera de piso? Podrías haberme puesto cualquier excusa.

- Bueno. Hay varios motivos en eso. El primero es que andaba un poco desperada. El alquiler del apartamento subía mucho y no podía correr con todos los gastos! Se acumulaba todo. Y, el segundo es que de todos los que vinieron tu parecías la más normalita. Además de ser la única chica. Tema importante jaja No me gustaría vivir con un chico, te quita toda la intimidad además de ser un poco violento, al menos para mí.

Sayuri asintió convencida dando la razón a Shinobu.

- El primer piso que vi cuando estaba buscando alojamiento resultó estar ocupado por cuatro chicos de las pintas más extrañas y desagradables. Solo de pensar vivir con ellos me entra un escalofrío mortal por mi espalda.

- A eso me refiero ja,ja. ¡Las chicas, con las chicas!

- ¡Viva el poder femenino!

- ¡Viva! ¡Vamos a abrir una cerveza para celebrarlo! - corrió hacia la nevera.- ¡Mira, estas son alemanas! Importadas. Vamos a darle una alegría al cuerpo.

Regresó a la mesa con un par de vasos y sirvió a ambas. Sayuri aceptó a beber y pegó un sorbo bastante grande del fluido naranja. Sintió la espuma colarse en su estómago.

- ¿Y tu? - preguntó la muchacha de cabellos cortos jugando con el botellín vacío en la superficie de la mesa. ¿Algo interesante que contar de por qué estas aquí?

- Básicamente porque en la Universidad de Tokyo no me admitieron. De todas formas debo confesarte que yo sabía de antemano que no iba a entrar ¡Es la más difícil del país! Con la excusa busqué otras universidades. Mis padres siempre han estado pendientes de mí y quería desplegar las alas. Vivir en una casa con intimidad cero, siempre controlada, siempre mandando y cuando no les interesa… ni caso. Además mi hermana pequeña desde que entró en la pubertad está insoportable. 15 años muy mal llevados a mi parecer. Es una hormona con piernas.

Shinobu estalló en una gran carcajada al tiempo que recordaba su adolescencia temprana. Era un pequeño terremoto. Allá donde iba, la armaba.

- Al contrario que tu yo era una niña muy tranquila. Siempre muy calladita. ¡Que horror! - se lamentó Sayuri.- Lo que pasa es que tenía una horrible vergüenza por cualquier cosa. Jamás he sido ningún cargo importante en clase ni nadie a destacar en el colegio. Prefería pasar un poco desapercibida.

- ¡¡¡Pues fuera vergüenzas!!! - exclamó acabando su cerveza.- ¡Liberaos mujeres de todo el planeta! ¡¡Venid a mi!!.- Y a continuación entalló en una enorme carcajada.

- ¡¡¡Dejad que las mujeres se acerquen a mi!!! - La joven de cabellos largos la siguió.

Ambas rieron y acabaron su bebida. Se sentían bien, más unidas. Se habían abierto la una con la otra y por primera vez empezaron a congeniar. Las cosas no son siempre como aparentan y solo tienes que querer conocer a alguien en vez de juzgarla y hacerte una idea de cómo es sin haber intentado entablar nada.

La cerveza les hizo conciliar el sueño de maravilla.

La mañana de domingo amaneció resplandeciente. Un cálido sol de primeros de junio se coló por la ventana de la habitación despertando a Sayuri de su sueño. Se estiró, pegando un largo bostezo y seguidamente se levantó. Abrió la ventana y respiró profundamente. Todo estaba muy tranquilo.

- Feliz auto-cumpleaños.- se dijo a si misma.

Buscó su teléfono móvil y lo conectó. A los pocos segundos recibió un mensaje.

Hace una bonita mañana. Podríamos quedar  para tomar algo. Kenichi.

La muchacha miró el mensaje y a continuación los libros de la universidad que yacían sobre el escritorio.

- Libros. Kenichi… libros, Kenichi… libros. Kenichi… libros, Kenichi…- segundos se silencio.- Vale, me quedo con Kenichi. Ya estudiaré.

Contestó al mensaje y quedaron a las 3 en la fuente de la plaza Yösei. La verdad es que no se podía permitir el lujo de hacer más gastos comiendo fuera.

Miró su reloj y se percató de que eran las nueve y media… Pensó que el chico era demasiado madrugador. Salió de la habitación y se dio una buena ducha. Shinobu aún dormía. Se lo merecía, era su día libre y aprovechaba para descansar.

Quince minutos antes de la hora acordada la muchacha se dirigió a su "cita" Al menos vería al chico que le gustaba el día de su cumpleaños.

Hacía bastante sol y empezaba a notar la ropa pegada al cuerpo. Cerró los ojos y suspiró. Con una sonrisa en su cara se apresuró a ir a la plaza.

CONTINUARA

 

Notas de la autora: Quería que Shinobu y Sayuri de una cierta manera "hicieran las paces" Estaban bastante distanciadas pese a vivir bajo el mismo techo. Poco más tengo que comentar del capitulo, solo que tengáis paciencia y esperad al capitulo 12!! Jeje Gracias por seguir leyéndome! Para cualquier cosa escribidme! lucychan84@yahoo.es