Toda la historia y los personajes son propiedad de Lucy chan.
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::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: DAIGAKU MEMORIES ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Escrito por Lucy chan

Capítulo 1: Admisión

Era una tranquila tarde de principios de febrero en la gran ciudad de Tokyo. El sol alumbraba con sus tenues rayos invernales las frías calles de la metrópolis. Era una ciudad verdaderamente enorme con sus 17 millones de habitantes y, para todos los estudiantes que optaban por entrar en la Universidad de la ciudad, les era bastante complicado hacerse con una plaza. Los exámenes de acceso ya se habían realizado y todos esperaban con impaciencia la publicación de las notas y los destinos a donde, puede que la casualidad, les había llevado en la búsqueda de centro en el comienzo de su etapa universitaria.

 

Sayuri caminaba apresuradamente por las calles cercanas a la Tôdai (Universidad de Tokyo), todavía ataviada con el uniforme de su instituto, la graduación sería en breve y, aunque las clases ya habían finalizado tenía que asistir a los últimos retoques finales de final de curso. Su cabello liso y castaño que le llegaba casi hasta mitad de la espalda estaba alborotado por la carrera y sus ojos castaños desprendían un brillo especial, como esperando ansiosamente alguna cosa.

Al llegar al campus se deslizó entre la marea humana de estudiantes buscando el tablón donde estaban expuestos los números de los estudiantes que habían logrado entrar en el centro. La joven al fin, logró adentrarse y rápidamente buscó su número.

- 323… 323… ¿Donde estás? - se dijo impaciente recorriendo varias veces la lista con la mirada buscando la cifra.

Al llegar a los cercanos al suyo el corazón le dio un vuelco…

- 308, 315, 321, 327…

¡Su número no estaba entre los seleccionados! La joven abrió los ojos de par en par y volvió a re leer la lista por si acaso no la había visto bien, pero no, el 323 no figuraba en aquel tablón de varios metros cuadrados que se alzaba como un gran muro en la entrada de la Universidad de Tokyo.

Sayuri bajó su mirada y un gran gesto de decepción apareció en su rostro… no la habían admitido!! Aunque ella había hecho las pruebas de acceso en varias universidades como la de Kansai, Kiwakura, Hiroshimai o Nagano; prefería la de Tokyo porque así no tenía que desplazarse a otra ciudad para poder estudiar, aunque la suerte ya estaba echada… si no la habían admitido aquí solo podía esperar que llegara alguna carta a su casa con la noticia de su admisión en alguno de esos centros.

Saló del campus un poco apenada y tomó el metro hasta el barrio de Toshima-ku, donde ella vivía y con paso firme caminó hasta su casa.

La muchacha vivía en una bonita casa unifamiliar de dos alturas en la zona residencial de Toshima-ku. A la entrada, después de cruzar una reja de hierro, un pequeño camino de baldosas de piedra conducía hasta la vivienda rodeado de plantas. La joven extrajo de su cartera un pequeño llavero con forma de estrella que contenía una llave; a continuación la introdujo en la cerradura y abrió:

- ¡Hola! Ya estoy aquí - dijo al abrir la puerta.

- Hola Sayuri, cielo! ¿Qué tal te ha ido?- Respondió una mujer delgada de aproximadamente unos 40  años de edad. Sus cabellos oscuros eran lisos y le llegaban a la altura de su mentón. Su tez, pálida pero tersa, comenzaba a tener indicios de las arrugas que iban haciendo aparición tras el paso de los años.

- Pues la verdad es que bastante mal, mamá. No me han admitido aquí... así que supongo que tendré que esperar a que llegue alguna carta de las universidades a las que me presenté.

- ¿Te refieres a esto? - dijo la mujer con una amplia sonrisa dibujada en sus labios y sujetando una carta entre sus dedos.


- Oh! - exclamó la chica con los ojos abiertos de par en par.- ¿De qué universidad es?

- Jajaja… a ver…!! - vociferó una voz bastante joven arrebatándole la carta.

- ¡Arisu estáte quieta! - gritó Sayuri.

Arisu era una chica de 15 años, bastante delgada y daba la sensación de que se encontraba en la metamorfosis de pasar a ser niña a mujer. Su cabello estaba escalonado, mucho más largo por la parte delantera, donde dos mechones caían a la altura de los hombros mientras que la parte de detrás solo caía hasta bajo de la nuca. Infinidad de mechas de color rojo salpicaban en su cabellera negra.

- Vamos hermanita querida! Solamente quiero saber a donde te vas a ir!

 

- A veces te comportas como una auténtica cría…


- Jejeje.- rió maliciosamente la adolescente tendiéndole la carta.- No soy tan mala, aquí la tienes.

Sayuri se la tomó un poco enojada. A continuación miró el membrete que había  acuñado en la parte delantera del sobre; en él se podía leer "Universidad de Kiwakura"

La chica rompió la parte posterior y sacó la carta que había en su interior…

- Hey Hey! - exclamó un hombre de aproximadamente 40 años, de pelo castaño y corto. Era bastante robusto y llevaba un periódico en la mano.-¿No me vais a esperar? Toda la mañana deseando que viniera mi hija par abrir la dichosa carta y cuando viene, no me avisáis!

- Tranqui papi.- le interrumpió Arisu con gesto de calma.- A Sayu no la han admitido en Tokyo… A ver si este año la admiten en alguna Uni o se pasará todo el curso de cajera en el supermercado de la esquina.

- ¿Quieres callarte y no me quites las esperanzas? - respondió la hermana.

- ¡Bueno! Ya te han denegado el acceso en Nagano y Kansai! O no recuerdas que el oro día llegaron ambas cartas?

 

- Va! - exclamó su madre.- Ábrela de una vez!

La familia se reunió ansioso alrededor de la primogénita y de la carta. Ella empezó a leer…

Estimada señorita Sayuri Umezaki:

La Universidad de Kiwakura se complace en comunicarle que ha sido admitida en la facultad de periodismo de nuestro campus.

Por favor le rogamos que pase por las oficinas de su facultad a formalizar la matricula en un plazo máximo de 10 días.


- Ahhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!! - gritó la joven de alegría.- Me haaaaaaan admitido!! OLE OLE

- Ay hija mía!! - dijeron sus padres al unísono.- Que alegría!! Que orgullosos estamos de ti!!

- Siiiiiiii!!

- Emm… - interrumpió Arisu.- No es por desanimar pero Kiwakura está a 300 kilómetros de Tokyo… ¿¿como se supone que va a ir?? Todos los día ida y vuelta??

Un silencio sepulcral se produjo en medio de la sala y toda la euforia se transformó en pasmo.

- Ahora que lo dices… - comentó su padre.- Nosotros no podemos mudarnos a Kiwakura! El trabajo lo tenemos aquí.

- Cariño… supongo que tendrs que mudarte allí…

- Que… Queeee???? - se horrorizó Sayuri.- ¿Estáis insinuando que me tengo que ir durante cinco años allí?

- Te echan de casa, hermanita, admítelo!

- Bueno… al menos hasta que podamos hacer el cambio a una universidad más cercana…

- Diablos.- gruñó la muchacha.-Supongo que tendré que empezar a buscar alojamiento!

- Supones bien… - respondieron sus padres al unísono con una ridícula sonrisa de satisfacción en sus caras.

- Oh bueno… - gruñó la chica de cabellos castaños.- Iré mirando…

Ella dejó la carta encima de la mesa de la entrada y subió a su habitación. No era demasiado grande y todavía conservaba algunos aspectos de niña, como los peluches que había encima de la estantería. Se dejó caer encima de su cama y miró al techo, suspiró y cerró sus ojos mientras algunos rayos de sol se colaban por la ventana.

- Kiwakura…- pensó.- Entonces tendré que dejar todo esto a un lado… al menos podré regresar en vacaciones… De todas formas el año próximo si hay suerte podré trasladarme a una universidad más próxima… Esperemos…

Los días pasaron y la ceremonia de graduación se acercaba, Sayuri se dedicó a mirar en los periódicos algunos anuncios con ofertas relacionadas con compartir piso de estudiantes en Kiwakura mientras preparaba todos los papeles necesarios para formalizar la matrícula.

El día del viaje llegó. La muchacha tomó el tren de la mañana hacia Kiwakura cargada con una mochila donde llevaba todo lo necesario. Había quedado con algunos de los inquilinos de los pisos para compartir, casi todos ellos estudiantes del mismo campus al que iba a ir la chica.

Sayuri llegó a la ciudad alrededor de las 11 de la mañana. La estación central de Kiwakura no era demasiado grande, comparada con la gran estación de Tokyo aquello parecía de juguete. Bajó del tren y caminó por el anden hasta la salida.

Kiwakura era una ciudad mediana, aproximadamente de unos 350.000 habitantes y se encontraba en un valle de la prefectura de Ishikawa-ken, en la región de Chubu, a unos 300 kilómetros aproximadamente de Tokyo. Su arquitectura era como la de los barrios periféricos de la capital; casas que no superaban las 6 o 7 plantas de altura como mucho, algunas modernas y otras más tradicionales. Era una ciudad bastante tranquila cuyo principal centro de atención era su importante universidad situada al nordeste de la misma. Otro de los focos importantes de atención y turismo eran los cuatro pabellones que rodeaban la ciudad. Cuatro pagodas de más de 800 años que se encontraban en cada uno de los cuatro puntos cardinales y representaban aparte de los cuatro puntos, las cuatro estaciones y los cuatro elementos terrestres.

Al norte se encontraba el pabellón del viento, una gran pagoda de tonos verdes, rodeada de altos abetos  y pinos negros. En invierno es tradicional hacer ofrendas a los dioses.

Al sur se encontraba el pabellón de la tierra, rodeada de plantas y cerezos es uno de los lugares típicos que habitantes y turistas escogen para ver el Hanami (floración de los cerezos) cada primavera.

Al este se encontraba el pabellón del fuego. En medio de un bosque de robles se alza esta gran pagoda. Todos los otoños se realiza un festival donde se interpretan obras de teatro y bailes tradicionales.

Al oeste se encontraba el pabellón del agua, alzándose firmemente en medio de un gran lago, rodeado de juncos y hermosas fuentes. Es el pabellón del verano.

Sayuri, al salir de la estación tomó el tranvía con dirección a la universidad. Este servicio urbano cubría un tramo desde le centro de la ciudad hasta el campus, ya que la gran cantidad de estudiantes que había viviendo en Kiwakura obligó al ayuntamiento a crear este servicio ya que los autobuses no daban abasto.

Una vez allí, la muchacha se sorprendió de lo grande que era aquello. La gran puerta principal sur era bastante grande y la traspasó con un poco de respeto, aunque la Universidad de Tokyo era mucho más grande, las distintas temáticas (ciencias, letras, etc.) estaban bastante alejadas unas de otras, distribuyéndose en varios campus; mientras que en Kiwakura estaba reunido todo en uno solo. Una vez dentro había un mapa con las ubicaciones de las distintas facultades. La joven buscó su carrera en aquella lista y después la localizó en el plano.

- Muy bien! - exclamó.- Solo tengo que cruzar la facultad de ingenierías y al lado de medicina se encuentra periodismo!

Después de pasar uno de los parkings que se encontraba justo al lado de las ingenierías pudo ver su facultad. Ella buscó la entrada de un primer vistazo, pero al no verla dio la vuelta al edificio y al fin dio con ella. Un arco de hierro donde algunos estudiantes estaban sentados bajo él y rodeado de bancos y árboles presidía un gran parque que hacía de plaza central para las facultades de periodismo, medicina, psicología, derecho y las filologías.

Sayuri entró a la facultad de periodismo un poco nerviosa. A la entrada había un  hall de techos muy altos. A la izquierda y derecha unas escaleras de hierro que conducían al piso superior donde se encontraba un pasillo descubierto  en el que podías ver la entrada y todo el hall asomándote por el mismo. Al fondo un tablón de anuncios y una pequeña ventanilla en la que ponía "Bedel" en un rótulo de plástico. Tras las escaleras discurrían larguísimos pasillos llenos de puertas y tablones de anuncios.

Acto seguido de preguntar en conserjería, la muchacha se dirigió a secretaría, que se encontraba en el pasillo izquierdo, a formalizar la matricula. Por suerte traía todo lo necesario y no tuvo ningún problema. Le entregaron un resguardo y un sobre con las fechas de inicio del curso, así como el carnet de estudiante de la facultad de periodismo de la Universidad de Kiwakura, con el cual podía tener descuentos en algunos lugares, así como en el complejo deportivo del campus y el acceso a varias áreas y la biblioteca del centro.

Una vez fuera llamó a su madre desde su teléfono móvil para indicarle que la matricula ya estaba hecha y que iba a mirar algunos pisos.

Sayuri sacó de su mochila un periódico lleno de marcas rojas de rotulador indicando las ofertas interesantes.

- Vamos a ver… - dijo fijando su vista en los anuncios.- Vayamos a ver el primero…

CONTINUARÁ

Notas de la autora:  Esta es mi primera historia larga original, lo que se dice original del todo, sin ser fanfic de ninguna serie. He escrito muchísimos fics y mi primera incursión a un tipo de historias digamos "de cosecha propia" fue con Sweet Girl. A todos los que no la hayan leído podéis pasaros por http://galeon.com/sweetgirl ^_^ y hace casi un año que terminé de escribirla. Me gustó bastante crear mis propios personajes y mi propio mundo :-P Así que me decidí a hacer algo mío, bastante personal y surgió la idea de Daigaku Memories. Quien haya leido alguno de mis trabajos habrá podido comprobar que soy bastante detallista a la hora de describir lugares. Aquí no iba a ser menos! Dejando a un lado todas mis guías de Japón, me atrevía  crear una ciudad, Kiwakura. Aunque tanto la región como la prefectura son reales, la ciudad en sí, no lo es. Pero eso no quita que no haya hecho un plano exhaustivo. Me pasé bastantes días creando la universidad, los pabellones y cada parte de Kiwakura con el fin de que todo parezca lo más real posible y no haya fallos a la hora de escribir. En la web dediqué una sección a esta ciudad. Por favor, visitadla. Este primer capitulo solamente es una pequeña introducción, puede que nada interesante, pero es solo el comienzo! Si tenéis alguna duda, sugerencia, comentario, etc. Por favor escribidme a lucychan84@yahoo.es