Todos los personajes son propiedad de Rumiko
Takahashi
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FRÍO SIN TI
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Escrito por Lucy
chan
Era una tarde fría, muy fría,
el cielo estaba totalmente cubierto de espesas nubes grisáceas, tan densas que
parecía que podrían cortarse con un cuchillo.
Una pequeña estufa
eléctrica se encontraba situada en una esquina del salón de la casa de los Tendo
y Soun se acurrucaba junto a ella. La mesa estaba ocupada por Genma, que hacía
todo lo posible por cobijarse bajo el edredón que la cubría pues justo de bajo
se hallaba un brasero que hacía las delicias para una fría tarde como
aquella.
Ranma leía una revista con los pues bajo la mesa y tomaba una
taza de té caliente junto con Kasumi, que cosía unos calcetines.
Todo era
tranquilidad en esos momentos, solo interrumpido por el leve tic tac del
reloj…
- ¡¡¡Heyyyyy!!!!!! - exclamó Akane eufórica irrumpiendo en el
salón y escondiendo algo tras las manos. Todos se giraron.
La muchacha
tenía en su rostro una expresión de tal felicidad, su boca se abría de manera
desmesurada dejando escapar una leve risita y en sus ojos miles de lucecitas
brillaban. Así que solo podría significar una cosa…
- He hecho
galletas!! - musitó muy alegremente sosteniendo un plato con extrañas formas que
no parecían en absoluto lo que ella decía.
Toda la familia pegó un salto
y en su cara apareció una expresión de terror, la cocina de Akane cada vez era
peor (cuando por lógica tendría que ser al contrario ya que dicen que con la
experiencia se aprende) y el solo hecho de ver aquellas "galletas" les producía
a todos un dolor de estómago horrible.
La menor de los Tendo extendió sus
brazos y colocó el plato encima de la mesa. Se sentó al lado de su prometido y
esperó a que alguien las probara.
La familia miró con detenimiento en
plato y Kasumi se levantó apresuradamente.
- Olvidaba que tenía que
recoger la ropa! - dijo apresuradamente dejando la labor en el
suelo.
Cuando Ranma, Soun y Genma se levantaron apresuradamente, Akane
los detuvo tomándolos de las camisas.
- Ah no! - dijo ella con enfado.-
No os escaparéis esta vez.
- Y por qué a Kasumi no le dices nada? -
murmuró el joven de la trenza.
- Ella tiene cosas que hacer.
- Yo
también! Más que probar esas estúpidas galletas o lo que sea!
- Me han
costado mucho de hacer y he seguido las instrucciones del libro.
La
chica los agarró con firmeza y les
obligó a comer una. Unos segundos después las caras de las victimas comenzaron a
ponerse de un tono azul verdoso. Tuvieron que vomitarlas ya que el sabor era tan
horrible que eran totalmente incomibles.
- Hija mía.- interrumpió Soun
recuperando la normalidad.- Quizás lo mejor sería que no cocinaras
más.
Akane paró en seco y la expresión de su rostro se volvió a
incógnita.
- Por que? - preguntó intrigada.
- No se como podría
decírtelo… - continuó el hombre un poco aturdido.
- Lo que quiere decir
tu padre… - continuó Genma.- … es
que tu cocina no es que sea excelente y nosotros no somos conejillos de indias
para experimental. Intenta comprenderlo, Akane.
- Claramente.-
interrumpió Ranma.- Que cocinas de pena y que no queremos volver a probar tu
estúpida comida que hace que enfermemos cada vez que la probamos.
Todos
la miraron con aire un tanto serio. A la muchacha siempre le habían dicho,
sobretodo su prometido, que su cocina no era muy buena, precisamente; pero en
ese momento al ver a su padre tan serio, como nunca en mucho tiempo, le afectó
bastante. Se había dado cuenta de que no era buena, que no valía para eso y sus
ojos comenzaron a empeñarse de lágrimas. Al notar esto se giró apresuradamente
para evitar que la vieran y en tono firme dijo:
- Me voy a dar una
vuelta… ya volveré… - y se alejó corriendo.
- Creo que hemos metido la
pata… - dijo Soun un poco arrepentido.
- Pobre Akane… - continuó
Genma.
- Ranma!! - exclamaron ambos adultos señalando al joven.- ¡¡Es tu
deber ir a por ella y consolarla!!
- Yoooo??? - gritó entre sorprendido e
indignado.- ¿Por qué tendrái que ir yo?
- Tú eres su prometido!! - le
amenazaron.
- ¿Y si me niego?
El aura maléfica del cabeza de los
Tendo que le convertía en un terrible monstruo de lengua larga brotó hasta
posarse, con su característico tono siniestro encima del chico.
- Vale,
vale!! - gritó el muchacho. Esa táctica de su "suegro" siempre funcionaba, pues
le producía verdadero terror.
Salió a toda prisa de la vivienda y ya en
la calle miró a ambos lados para ver si veía a la chica, no tardó demasiado en
localizarla; se hallaba a unos 50 metros de distancia, caminando cabizbaja y a
paso lento.
Ranma comenzó a seguirla, pues sabía de sobra que ella no
estaría de humor, además que no quería que las cosas acabaran peor, lo que no
acababa de comprender es por qué se había puesto de esa manera si siempre le
decían lo mismo cuando cocinaba.
El chico se escondía tras las farolas y
postes de la luz de la calle observando a su prometida, en silencio. Ella
caminaba a paso bastante pausado, como si analizara cada paso, con la vista al
suelo y suspirando cada cierto tiempo.
- A nadie le importa… susurró
tristemente. El joven no comprendió esas palabras.
Sus pasos sin rumbo la
condujeron a la parte ancha del canal, donde había un espacio de tierra bastante
grande, cubierto de hierba. Ranma solía ir a entrenarse allí a veces. Akane bajó
la empinada rampa de cemento y se situó sobre la hierba; a continuación se sentó
con las piernas dobladas, rodeándolas con sus brazos.
Ranma se quedó
observándola desde arriba, se la veía bastante deprimida, pero le extrañaba que
fuera solamente por la discusión de las galletas. Recordó que una vez tuvieron
un gran enfado por su culpa, él destrozó sin querer un pastel que ella había
preparado para celebrar los 2 años que los Saotome se instalaron en casa de los
Tendo.
Pasó el tiempo y la tarde cada vez avanzaba más, pero Akane allí
seguía, sentada e inmóvil mirando a un punto indefinido. Habían pasado ya casi
dos horas y el chico no aguantaba más.
Bajó la rampa que conducía hasta
la hierba y se situó detrás de su prometida.
- ¿Hasta cuando vas a seguir
así? .- preguntó él.
- ¿Acaso has estado siguiéndome? - respondió sin
girarse.
El chico torció su labio.
- Soun me envió a por
ti…
Ella no respondió.
- Vámos Akane! - exclamó el joven de la
trenza.- ¿Te pones así por unas tontas galletas?
- Tu no lo entiendes… -
musitó tristemente.- No tienes ni idea…
El muchacho giró alrededor de
ella y se sentó a su lado. Por primera vez le vio el rostro la expresión era tan
sumamente triste que parecía que la habían abandonado. Sus ojos estaban semi
empañados y un poco enrojecidos,
parecía ser, por esas marcas, que había estado llorando.
- Akane…
- susurró él un poco preocupado.- ¿Qué es lo que te ocurre?
- Nada que te
importe.- respondió volviendo su cara.
- Si me importa! - dijo
firmemente.
- ¡Si fuera así no te comportarías conmigo como lo haces! -
gritó al borde del llanto perdiendo la paciencia.
- ¿Qué sucede? ¿Estamos
volviendo al tema de las galletas? Valeeeeeee… lo siento!! ¿Contenta?
-
No es eso, estúpido!!! - gritó con rabia mirando con furia a los ojos de Ranma.-
Tu eres incapaz de entender lo que me pasa! Simplemente porque no te importo un
comino! A nadie le importo!
Ranma se quedó totalmente petrificado con
esas palabras y le costó reaccionar. En ese momento dos corrientes contrapuestas
chocaron en su interior. ¿Qué es lo que debía decir en ese momento? Pensó en
burlarse de ella como siempre, pero en vez de eso le surgió de los
labios:
- A mi si que me importas…
Ella le miró fijamente,
totalmente atónita al escuchar esas palabras, sus ojos se abrieron de par en par
y esa sorpresa pasó a la incredulidad.
- Ya… seguro… - replicó
irónicamente.- Lo mismo que te importa Shampoo o cualquiera de tus otras
prometidas.
- Akane, a donde pretendes llegar con todo esto?
-
Yo? Que a donde pretendo llegar? A ninguna parte! No pretendo que sientas
lástima de mi o cualquier otra cosa, Ranma.
El viento sopló con fuerza y
una ola de aire revolvió el cabello de la muchacha.
- ¿Qué quieres que
haga? No te entiendo Akane, lo siento mucho pero no entiendo tu actitud. Si no
es por las galletas, por qué es?
- A veces pareces corto… - musitó
tristemente mirando al suelo.- Es mucho más profundo… ¿Nunca te has sentido
totalmente solo? Quiero decir… solo en espíritu…
El chico recordó su
infancia. Los viajes con su padre por todo Japón para entrenarse. Aunque su
progenitor se encontraba a su lado, estaba completamente solo, se sentía un poco
vacío, en un niño con una niñez un tanto especial .
Vaciló al intentar
dar una respuesta. La verdad es que desde que la conoció a ella ya no se sentía
solo, era tan especial la compañía que había olvidado por completo los malos
tragos de la infancia.
- Yo… - dijo él tímidamente.- siento que… que..
que…
El joven se vio incapaz de dar
una respuesta. Le era muy difícil expresar sus sentimientos; tal vez a la rudeza
de su carácter o simplemente porque jamás tuvo la ocasión de poder decirlos
claramente. Y sentía miedo, mucho miedo, pero al ver la cara de ella, tan triste
y desesperada… parecía como si la fueran a abandonar…
- Ranma… se de
sobra que yo soy una más para ti… el hecho de que estemos prometidos por
nuestros padres o vivamos bajo el mismo techo, nunca te ha supuesto alguna
preferencia…
- Esto… - se atrevió a decir tras unos segundos de
silencio.- … estas muy equivocada, Akane.
Por un momento ellos cruzaron
su mirada y quedaron prendados de los ojos del otro, había comenzado a atardecer
y el frío era cara vez más intenso.
- Po… por qué dices eso,
Ranma?
- Yo pienso que tu… tu.. .tu… para mi… yo… yo…
Se sentía
verdaderamente incapaz de expresar con palabras todo lo que sentía, era tal
miedo y la desesperación que el causaba que parecía como intentar rodear la gran
muralla china.
Una ráfaga de viento gélido se levantó precipitadamente.
La muchacha sintió muchísimo frío y se cubrió los brazos con sus manos. Levantó
al vista mirando a su prometido, con el pelo revuelto y una expresión poco firme
en el rostro.
Ella entonces cerró sus ojos y se acercó a él; dudó por un
momento, no se atrevía a abrir los ojos para mirarle… poco a poco se inclinó
hacia el joven, hasta sentir su calor y, lentamente, abrió sus brazos y los posó
sobre su espalda hasta aferrarle en un profundo abrazo.
Ranma se quedó en ese momento totalmente
petrificado pero su cuerpo hizo una reacción involuntaria que fue corresponderle
el abrazo. Así se quedaron unos minutos.
- Por una vez me gustaría que
fueras sincero… - susurró ella.
- Si.. sincero?
- Nunca dices lo
que piensas y si es así.. entonces me debes odiar por todas las veces que me has
insultado.
- Eso no es cierto!!! - pareció dolerle ese comentario.- ¿Cómo
puedo odiarte, Akane? ¿Cómo puedo odiarte si eres la mujer más maravillosa de
este mundo?
La chica levantó al fin su mirada y contempló la cara de
rabia de su prometido, que parecía que poco a poco se tornaba de un color
rojizo.
- Es cierto que a veces eres estúpida, tienes el carácter de un
hombre, la fragilidad y delicadeza de un ladrillo…
Akane comenzó a
enfurecerse pero el joven de la trenza la interrumpió.
- .. sin embargo,
aun así siento que no podría vivir sin ti.
Esas palabras le sorprendieron
y calaron tanto a la chica que no supo que decir, la rabia había cesado y surgió
un sentimiento de desconcierto tremendo.
- Ranma… acaso estás sugiriendo
que yo a ti… yo… a ti…
Una parte del chico deseaba con todas sus fuerzas
asentir con al cabeza; pero otra, ya sea por la costumbre intentaba
negar.
- ¿Y ahora que hago? - pensó asustadísimo.- Puede que me lleve un
buen puñetazo si lo hago…
Los ojos de su prometida le absorbían tanto que
le era imposible escapar. Ella era preciosa, mucho más de lo que habría podido
soñar y la tenía en esos momentos
entre sus brazos, a punto de confesarle lo que sentía y con una sonrisa en sus
labios.
Apretó los dientes y al final se decidió. Ranma agarró
fuertemente a Akane y la besó. Fue un beso rápido, muy rápido, apenas unas
décimas de segundo pero fue más de lo que imaginó… tantas veces… un calambrazo
recorrió su estómago y fue una sensación tanto o más satisfactoria que ganar
cualquier pelea.
La volvió a mirar y notó el desconcierto en su cara.
Creyó haber fastidiado todo al ver que ella no reaccionaba y cerró los ojos,
apartando la mirada esperando un puñetazo o similar.
Pasaron los
segundos y no notó nada, pero en un
momento sintió las suaves manos de la muchacha acariciando su mejilla.
-
Ranma… - susurró.- ¿Por qué lo has hecho? ¿Acaso es que me quieres?
Ahí
fue cuando al pobre muchacho se le cayeron todos los papeles… estaba en el
momento cubre, el más álgido de toda su relación con su prometida… la había
besado! Eso para él era una muestra lo suficientemente grande como para que las
palabras quedaran obsoletas. Tragó saliva.
- me… me parece que con el
bes… bes… que con eso se sobre entiende, Akane…
Sin embargo ella
necesitaba escucharlo, no podía
creer que al chico al que tanto amaba estuviera abrazado a ella, después de
besarla, intentando confesar lo que sentía tímidamente…
- Y tú… Akane? Tu
me… me…
Ella solamente sonrió. Veía la cara del joven totalmente
ruborizada y con los labios fruncidos; según ella estaba totalmente adorable.
Dejó escapar una pícara risa y se acercó a su cara hasta que podía notar su
aliento.
- Ay Ranma… .- dijo tras un suspiro.- ¿En tanto tiempo no te
habías dado cuenta?
La muchacha agarró fuertemente la camisa del chico
con sus manos y cubrió esos escasos centímetros que quedaban y dejó que sus
labios se tocasen, muy rapidamente… la joven le intentó mirar a los ojos en
extremo sonrojada.
- Entonces… debo tomarlo como un… si? - se precipitó
en decir Ranma.
- Emmmmm… me parece que sí… y tu respuesta? No me
contestaste a mi pregunta…
La pareja sonrió y volvieron a juntar sus
labios; al principio muy tímidamente, pero a medida que avanzaban los segundos
tomaron confianzas y se hicieron más largos e intensos. Así permanecieron varios
minutos, ajenos al frío y a la noche, pues le sol ya había caido cpor
completo.
- ¿Qué hacemos? - dijo Genma tras un poste de la electricidad.-
Es que ahora mismo me sabe fatal interrumpirlos…
- Creo que lo mejor
sería dejarles un poco más.-
continuó Nabiki
- Estoy muy feliz!! - prosiguió Soun con lágrimas en los
ojos.
- Volvamos a casa y prepararé la cena.- siguió Kasumi.- Esta noche
va a ser especial.
La familia se alejó cautelosamente de la escena
dejando a la pareja con su momento mágico.
Ellos continuaban besándose.
Era una sensación para ambos totalmente maravillosa, nada tenía comparación!
Cada beso era como si les devolviese toda la energía, tanto tiempo sufriendo…
Rompieron esa unión muy despacio, desgarrando cada segundo, disfrutando del
momento y se miraron…
- Akane yo… yo… quisiera decirte que yo… yo… yo…
yo…
- Adelante…
- Quiero que sepas que yo… yo… yo… (demonios! ¿Por
qué me cuesta tanto?) siento que yo.. yo… yo… te… te.. qu… qui… te
quiero!!
- Tonto.- ella sacó la lengua bromeando.- No era tan difícil,
verdad?
En el rostro de Ranma apareció una expresión de enfado, como si
sintiera que ella se estaba burlando.
- Espero que no les digas lo mismo
a tus ptras prometidas, eh?
- Por mi parte no. Y espero que tú no beses
ni tu a Ryoga ni a Kuno!! - se precipitó a decir malhumorado.
La muchacha
le besó tiernamente en los labios.
- Yo también te quiero, y solamente a
ti.- dijo pícaramente.
Hubo un momento de silencio y por fin notaron que
la noche había caído por completo. Cada vez el frío era más intenso, aunque
ellos no lo notaban ya.
- Creo que sería hora de volver a casa.- dijo
él.- Se van a preocupar…
- Si, es cierto.
La pareja subió del
canal hasta la calle y tomaron rumbo al dojo.
- Oye Akane… y cual fue el
motivo de que te enfadaras al principio?
- Je, je…- por la expresión de
su cara parecía que ya ni se acordaba.- Quien sabe… a lo mejor es que tenía frío
de estar sin ti…
Ranma se quedó desconcertado y la joven esbozó una
sonrisa.
- Nunca la entenderé!! - susurró el
joven.
FIN
Notas de la
autora: He estado bastante tiempo sin escribir fics!! ^^UUU Demasiado
liada con los estudios! :-( y no me venía la inspiración ni el tiempo necesarios
como para poder escribir nada de nada ;_; pero al fin pude hacer uno ^O^ Aún me
quedan por terminar muchos que tengo pendientes y supongo que este ha sido para
engrasarme n poco la maquinaria pensante :-P Espero que os haya gustado!! Para
cualquier cosa escribidme ^^ lucychan84@hotmail.com