Todos los personaje son propiedad de Rumiko Takahashi
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CUANDO LAS OLAS DESPEJAN MI ALMA ~~~~
Escrito por Lucy
chan
Era una calurosa mañana de finales de Junio cuando esta
historia comenzó.... En el instituto Furinkan las clases se soportaban
pesadamente debido al calor de esta época del año. Los estudiantes se
desplomaban encima de sus mesas buscando la fría madera pulida del pupitre como
fuente de alivio cuando los abanicos no eran suficientes.
La señorita Hinako, profesora de Ingles irrumpió en el aula de 1-F muy feliz, como la mayoría de las veces. El calor no era motivo suficiente para que de su tierna e infantil figura no surgiera un gesto de buen humor. En su mano sostenía sus libros de la asignatura que impartía y, en la otra, un gracioso abanico de Doraemon.
- Tengo que daros una buena noticia! ! - exclamó alegremente dando un pequeño saltito.- El departamento de Ciencias ha propuesto un viaje de estudios a las islas Ryukyu, en Okinawa. Estáis interesados en asistir?
En la clase se armó un gran revuelo, quien no estaría interesado en ir por unos días a un paraíso tropical?
Ranma no parecía muy ilusionado con la idea, cuando era pequeño fue con su padre a Okinawa en su eterno viaje de entrenamiento, y fue víctima de perversas jugarretas por parte de su progenitor, pero al recordar la suave brisa marina, el hermoso paisaje y, sobretodo, cuando vio la sonrisa de Akane comentando la excursión con sus amigas no pudo resistirse en satisfacerle la idea de ese viaje.
Aunque
el motivo de la salida era puramente instructiva, todos los alumnos la entendían
como un viaje de placer.
- Dicen que las playas de Okinawa son ideales
para broncearse! - comentó una chica a sus amigas.
- Deben de haber
muchas chicas guapas en bikini... - dijo otro chico.
Kuno irrumpió en la clase como salido de
la nada y empezó a abrazar a Akane.
-
Estaremos juntos viendo el atardecer bajo el crepúsculo tropical... - musitó
entre llantos de felicidad.- Y nos juraremos amor eterno...
Los pies,
tanto de Ranma como los de Akane cayeron fuertemente sobre la cabeza del
muchacho.
- Bueno... -
sonrió la profesora Hinako.- Me parece que será
divertido! !
El
día de la partida llegó, Soun y Genma se mostraron muy satisfechos con la idea
de la salida de sus hijos porque, según ellos, fomentaría la relación entre la
pareja.
Kasumi, con mucho esmero, preparó unos tentempiés para el viaje.
Después de despedirse, marcharon rumbo al instituto, de ahí, se dirigirían al
aeropuerto.
Nabiki esbozó una sonrisa maliciosa en el autobús, pero no se
sabía sí era por un nuevo negocio que estaba planeando o por la idea de lo que
podría hacer en ese viaje...
Ya en el aeropuerto de Haneda, el joven de
la trenza se mostró sumamente nervioso, ya que era la primera vez que iría en
avión.
- Ranma... - le dijo Akane.- Te ves muy pálido...
- ¡No
es nada! - a muchacho le avergonzaba confesarle sus temores por miedo a que se
burlara.- ¡Vamos!
La chica de cortos cabellos azulados le cogió de la
mano.
- Es la primera vez que voy a subirme en un aparato de estos y me
da un poco de espanto... je, je... - ella se ruborizó hasta el extremo y bajó su
cabeza.
Por su parte, él notó que su corazón latía a mil por hora al darse cuenta del suave tacto de la mano
de su prometida.
Akane pareció percatarse de la reacción de Ranma e
intentó mirar su rostro para asegurarse si era cierto. Él se giró y le soltó las
primeras palabras que el vinieron a la cabeza.
- No se como una marimacho
como tu tiene pánico a una cosa tan simple como un avión... el aparato tendría
que tenerte miedo a ti, porque con al poca gracia que tienes eres capaz de
destrozarlo con tus pies de elefante...
El aura de batalla de la joven
comenzó a brotar, estaba muy molesta por ese comentario, así que sacó un enorme
mazo de madera de su maleta y golpeó a su prometido con todas sus fuerzas,
dejándolo incrustado en el suelo.
- No entiendo por que esta mujer tiene
que llevar ese mazo a todas partes... - musitó entre dolores.
Ya en el
aire, los estudiantes del instituto Furinkan estaban sentados en la clase
turista, a excepción de Kuno, que alegaba que aunque tuviera que pagar mas por
el asiento tenia que ir en primera
clase para no juntarse con los plebeyos de clase inferior.
Pero volvamos
a donde estaban el 99,9% de los alumnos... Las chicas formaban corrillo
imaginándose a los guapos isleños con los que podrían ligar.... y los chicos, un
tanto de lo mismo, pero esta vez con bellas muchachas.
Ajeno a esos
comentarios, Ranma luchaba en abrir un paquetito de cacahuetes.
-
Escucha Saotome... - dijo uno de los muchachos.- Tu no te imaginas lo preciosa
que estará Akane en la costa de Okinawa... con un hermoso vestido de seda blanca
ondeado por la brisa marina... bajo la suave tonalidad naranja del
crepúsculo...
El joven se imaginó la escena y no pudo evitar
ruborizarse tanto que la bolsita de cacahuetes que sostenía se cayera al suelo.
Pero reaccionó enseguida y soltó una de sus ya conocidas
contestaciones:
-
Si os hace ilusión ver en la playa a un ladrillo con vestido...
El chico
de la trenza notó como el enorme mazo de su prometida golpeaba fuertemente en
mitad de su cabeza.
- ¿Quién es un ladrillo? - musitó muy enfadada.
- Tengo que aprender a cerrar la boca... - susurró él.
Al llegar
al aeropuerto de Miyako-Jima, (a esta isla se puede acceder en avión, pues desde
Naha hasta Miyako-Jima son 10 horas de travesía en barco) los alumnos dirigidos
por la señorita Hinako y el profesor de ciencias fueron hacia el sur en autobús.
Después de una hora de viaje llegaron hasta una zona que parecía sacada de un
folleto turístico. Unos diez minutos mas tarde llegaron a las puertas del hotel
Yume, lugar donde previamente habían reservado las plazas. El edificio era una
antigua posada del siglo XIII de tejas rojas (características de la zona de las
islas Ryukyu) estaba ubicada en un bello paraje de palmeras y helechos; a
escasos cien metros, por un precioso camino de piedra oscura rodeado de
vegetación tropical se encontraba la playa de arena fina y aguas
transparentes.
Todo el mundo quedó prendado de ese lugar, parecía un
sueño!
-
Hmmm... me parece que este lugar es digno de la casta de los Kuno... - dijo
orgullosamente el muchacho de cabellos negros y espada de kendo al ver el hotel.
Los estudiantes entraron en las inmediaciones del edificio. Una pareja
de ancianos ataviados con kimono se encontraba en la recepción. El profesor de
ciencias se acercó hasta ellos y comenzó a hablarles. A los pocos segundos la
anciana sonrió y asintió con su cabeza. Posteriormente se dirigió a todos los
presentes.
- Bienvenidos al hotel Yume. Yo soy Yukari Minamoto, la encargada. Ustedes serán los únicos huéspedes del hotel.¡Disfruten de su estancia! A continuación les repartiremos las lleves de sus habitaciones.
El señor Minamoto sacó de una
carpeta un papel y se lo entregó a su esposa. La mujer asintió con la cabeza y
seguidamente comenzó a nombrar a los distintos jóvenes y les indicó su numero de
habitación y donde se encontraba.
A medida que iban pasando los nombres,
la tensión en el ambiente aumentaba, pues los habitáculos deberían ser
compartidos ya que el hotel no disponía habitaciones suficientes para todos.
Después de determinar la disposición de cada uno, se dirigieron a las
habitaciones para instalarse.
Akane
estaba bastante contenta pues el había tocado con Sayuri, una de sus mejores
amigas; Pero Ranma no compartía el mismo entusiasmo...
- ¡No pienso
compartir habitación con este idiota! - replicó el joven de la trenza.
-
¡Ni sueñes que vas a dormir bajo mi mismo techo, Saotome! Yo, Kuno Tatewaki
exijo la suite de este hotel.
- Lo siento... - dijo el señor Minamoto.-
Aquí no hay suite y todas las habitaciones están completas, así que tendrán que
conformarse.
La resignación cayó sobre las cabezas de los dos chicos...
no estaban muy satisfechos, pero debían adaptarse... y en todo caso... si se
deshacían del otro, mucho mejor...
Las estancias eran bastante
acogedoras. El suelo era de madera de palmera, las paredes también estaban
recubiertas con el mismo material y, los muebles, de madera y mimbre daban a la
habitación un aspecto de lo más exótico. Dos camas se alineaban una enfrente a
al otra, en medio había una gran ventana que daba a la playa y desde donde se
podía ver el mar. Una mesa y dos armarios era el resto de
mobiliario.
Después de instalarse, todos acudieron a la entrada del
edificio junto con el profesor de ciencias y la señorita Hinako
-
Recordad que los alumnos rebeldes serán castigados ! - musitó la profesora
sosteniendo en su mano una moneda de 25 yenes.
Una gran gota de sudor
recorrió la frente de los alumnos.
- Hoy tendréis el día libre para
recorrer la zona, recordad no salir de las inmediaciones del hotel o podréis
perderos.
La clase se dividió en varios grupos, principalmente en función
de las amistades, pero casualmente todos del mismo sexo, separados chicos y
chicas. Algunos fueron a explorar le bosque trasero, otros a la playa, a
practicar submarinismo, motos acuáticas... etc.
Ranma estuvo un rato con
sus amigos, pero al ver que estos iban a ver como las chicas tomaban el sol en
la playa, él prefirió alejarse un rato, por lo que se encaramó a un árbol y se
sentó a descansar en las ramas. La vista era bastante hermosa... una estrecha
línea casi imperceptible separaba la invisible división entre el océano y el
cielo... era tan sumamente azul... un azul que transmitía tranquilidad... El
muchacho, en su vida cotidiana siempre estaba luchando y con una actitud muy
tensa, por lo que el estar alejado de todo le sumió en un inusual
sosiego.
Akane y sus amigas comenzaron a jugar a volley-ball en la playa.
Todas ellas llevaban puestos los trajes de baño, se veían muy lindas con
ellos.
Perturbado por el sonido de las chicas, Ranma bajó su vista hacia
donde ellas estaban, no tardó en descubrirlas... y a sus amigos espiándolas
detrás de unos matorrales...
- Pero.. que les verán a esas ? - dijo
un poco irónico.
Se fijó en Akane, ella llevaba un bikini de color
violeta... Era la primera vez que la veía de esa forma! Siempre había usado un
bañador de cuerpo entero pero.. ¡No algo así! ¡Todas sus formas al descubierto!
Eso fue siempre un enigma para el chico... La verdad es que se quedó embelesado
por unos momentos... Aquellos ojos marrones que brillaban de forma descomunal...
esos cabellos cortos y sedosos que se movían con la brisa... sus labios...
carnosos y sensuales que...
PPPOOOOOOOIIIIIINNNNNCCCHHHHH ! ! ! ! ! Una
pelota de volley cayó accidentalmente sobre la cara del joven, dejándolo K.O., a
continuación cayó de la rama donde se encontraba.
- ¡Oh! ¡Ranma! ¡Lo
siento ! - exclamó Akane preocupada.- ¿Te encuentras bien?
- Ma...
ma... marimacho! - logró decir muy aturdido.- Solo una bestia como tu lanza así
de fuerte...
Una inesperada palmera cae sobre el muchacho por parte de su
prometida... ahora si que perdió el conocimiento...
Cuando abrió los
ojos el chico se encontraba en la enfermería del hotel, tumbado sobre una cama
de sabanas de fresco algodón blanco. La ventana se encontraba abierta y la brisa
marina entraba por ella, ondeando las cortinas. El joven miró al techo y
suspiró. Seguidamente alguien tocó a la puerta, él no respondió y prefirió
hacerse el dormido, pues no le apetecía recibir visitas, sobretodo si eran las
de sus amigos que le empezarían a preguntar cosas estúpidas acerca del
accidente.
La puerta se
abrió y tras ella apareció Akane, ella iba sola, sin nadie que la acompañara. Se
acercó a su prometido para saber su estado.
- Ranma, estas
despierto?
Él disimuló, ya había empezado el juego y prefirió
continuarlo. Así que siguió fingiendo que dormía.
- Hmmm... ya veo que no
lo estas... - dijo la chica un poco resignada.- Ahh... me encantaría decirte que
siento mucho todo lo que ha pasado, cuando estés
despierto, pero como siempre tienes la costumbre de insultarme, creo que tendré
que hacerlo cuando estés dormido... como ahora... Así que... - ella tocó la
frente y a continuación la mejilla de su prometido con la mano.- Lo siento de
veras… me gustaría que todo cambiase, que no hubiera peleas… Ranma… yo… yo…
hhmm… déjalo, da igual…
La muchacha bajó su mirada y marchó de la
habitación un poco cabizbaja.
Cuando ella ya no estaba, el joven se
incorporó, estaba bastante sorprendido ante la actitud de su prometida, jamás lo
hubiera imaginado…
Salió de la habitación y se dirigió hacia su alcoba,
en ella se encontraba Kuno que con su acostumbrada prepotencia miró al chico con
desprecio.
- ¡¡No creas que por tener que compartir habitación vamos a
llevarnos bien, Saotome!!
- Hmmm… yo no he pedido eso…
- Si al
menos estuviera aquí mi adorada diosa de la trenza pelirroja!!! Que felicidad me
embargaría al escuchar su melodiosa voz y ver sus preciosos ojos… - Tatewaki
comenzó a emocionarse.
- Sigue soñando… - respondió Ranma.- Ella no
aparecerá.
El joven abrió la puerta del pequeño baño de la habitación y un chorro de agua fría
salió disparado hacia su cara, un pequeño cartel, que pasó desapercibido a sus
ojos decía: CUIDADO! CAÑERÍAS INESTABLES, POR FAVOR NO UTILIZAR. HOY MISMO LO
ARREGLAREMOS, DISCULPE LAS MOLESTIAS.
- Demonios… - masculló la ahora
jovencita.
- ¡¡Chiiicaaa de la trenza pelirrojaaaaaa!!¡¡ Mi hermosa diosa
del amor!! - saltó Kuno.- ¡¡Ya sabia yo que el amor nos juntaría en este lugar!!
¡¡Ven a mis brazos!!
El chico del kendo se abalanzó sobre la muchachita,
pero de un puñetazo lo dejó inconsciente en el suelo.
- Creo que iré a
dar un paseo antes de que ese idiota despierte, así podré transformarme y no me
molestará más…
Salió de la habitación y se dirigió por los pasillos hasta llegar a la cocina,
observó las puertas de todas las habitaciones… todas iguales… hasta que se fijó
en la numero 12.. no sabia que tenia esa estancia que le dejó parada un buen
rato mirándola…
De repente la puerta se abrió y tras de si apareció
Akane.
- Oh Ranma! - dijo.- ¿Te encuentras ya bien?
- Si… no fue
nada… tranquila…
- Ah…
Un silencio incómodo reinó por unos
instantes, el joven recordó lo que había sucedido en la enfermería momentos
antes y no sabia como reaccionar sin tener que pensar en eso.
- Bu…
bueno… yo voy a dormir ya… - dijo ella dando un paso atrás y bajando su cabeza.-
Buenas noches…
A continuación la puerta se volvió a cerrar y la pelirroja
volvió a quedarse sola… en silencio… mirando aquella puerta…
-
Akane…
Al dia siguiente había planeada una excursión a la isla de
Ishigashi-jima, muy cerca de Miyako-Jima. (N.de A. Las islas Ryukyu se dividen
en varios grupos de islas, este grupo donde se encuentran nuestros protagonistas
son las "Shakishima Shotou" divididas en 2 grupos: "Yaeyama Rettou" que esta
copuesta principalmente por las islas de Ishigaki-jima, Iriomote-jima and
Yonaguni-jima; y el grupo de las "Miyako Rettou" con las islas de Miyako-jima y
ishigashi-jima)
Un ferry salió del puerto de
Nashira en dirección a la isla. Durante el trayecto, Akane subió a la cubierta
superior del barco, se apoyó en una de las barandillas que habían dispuestas
para poder contemplar el bello paisaje marino.
- Qué tranquilidad… dijo
mientras respiraba profundamente.
De repente notó unos brazos que la
estrecharon fuertemente.
- ¡¡Ohh!! ¡¡Mi amada Akane Tendo!!! - exclamó
Kuno con lágrimas en los ojos.- Estaba seguro de que este mágico y embriagador
lugar sería escenario de la consumación de nuestro amor…
La pequeña de
los Tendo lazó por los aires al chico, cayendo a continuación al mar.
Ranma se encontraba sentado cerca de allí, presenció la escena pero no
le dio ninguna importancia, cerró sus ojos y pronunció un seco "bah!"
-
¡Hola Ranma! - dijo una voz a la espalda del joven.
- ¡Nabiki! ¿Qué haces
tu aquí?
- También es mi viaje! - respondió.- Por si no te acuerdas yo
también estoy en el instituto Furinkan…
- S.. si… pero no me había dado
cuenta de que también habías venido.
- Oh! Sé pasar desapercibida… ¿Te
interesan unas fotos de Akane en bikini? Son tuyas por 3000 yenes.
-¡¡¡¡¿
Estás loca?!!!! - preguntó alterado el joven de la trenza.- ¿Quien sería el
idiota que compraría una cosa sí?
En ese momento emergió Kuno, empapado y
cubierto de algas.
- ¡¡¡Yooo las quierooooo!!!.- dijo con voz expectante
mientras su aura manaba.
- ¡¡Muy bien!! ¡¡Dame el dinero!! - respondió la
mediana de los Tendo.
Ranma se escabulló y bajó a la cubierta inferior en
busca de tranquilidad.
Al llegar a la isla de Ishigashi-jima el profesor
reunió a todos los alumnos y comenzó a explicar las características geológicas
del lugar… pero parece ser que los adolescentes solo hacían que hablar entre
ellos y sacar sus tablas de surf.
- Buaaaa.- gimoteaba el profesor.-
¡¡Señorita Hinako!! ¡¡Haga algo!!!
- ¿Que dice? - respondió tumbada en
una hamaca, en bikini, disfrutando del sol y bebiendo un cóctel
tropical.
- Buaaa.. yo dimito…
Así que el hombre dispersó a los
muchachos y prefirió adoptar un comportamiento de resignación…
- Creo que tu eres el único que
me entiende… - le dijo a un mono que se encontraba encima de una
palmera.
- Uh uh…- masculló el animal, y a continuación le lanzó un coco
a la cabeza.
- Buaaa…
Ranma montó en una tabla de surf y se lanzó
a navegar entre las olas con su aspecto femenino. Ataviada con un bañador
masculino y una camiseta de tirantes para cubrir sus senos.
Akane se
tumbó sobre una toalla, junto con sus amigas y empezaron a broncearse.
-
¿Crees que por tostar tu piel vas a estar más bonita? - se burló Ranma .- Aunque
la mona se vista de seda…
El aura de la muchacha de cabellos azules
comenzó a brotar y le lanzó a la joven de la trenza un pedrusco enorme, el cual
pudo esquivar.
- BBbrrrrllll además de fea eres torpe!! No sabes
acertar!!
- Ggggrrrrrr.. te vas a enterar!!
Akane arrancó una de
las palmeras y comenzó a perseguir a su prometido por toda la isla con el
propósito de incrustarle el árbol en la cabeza.
- Mi bella y querida
Akane… - musitó un viajero Ryoga, que se encontraba caminando sobre la arena.-
Todos los días pienso en ti… por las noches mi único desvelo es no poderte tener
entre mis brazos… ojalá pudiera escuchar tu voz aunque fuera un segundo… pero
estás tan lejos, mi amada Akan…
Powww!! La cabeza del chico se estampó en
la arena tras un pie descalzo que poco después le siguió otro.
- Oh!
Ryoga!! Te encuentras bien??.- exclamó la pequeña de los Tendo al ver a su amigo
en ese estado.
-
A.. Akane!!! Qué haces aquí? Si estamos en
Hokkaido!!
- Estamos en las islas Ryukyu, en Okinawa…
- Vaya,
vaya… que tenemos aquí? - dijo la chica de la trenza pelirroja.- Pero si es
Ryoga!! Te has perdido otra vez?
- Vamos Ranma!! No seas tan duro con
él.
- Déjalo… ¬__¬ Si es la verdad!! Su sentido de la orientación es tan
pésimo o más que tu cocina …
- NO CONSIENTO QUE TE METAS CON AKANE!!!! -
gritó el joven del pañuelo lleno de rabia.
- Quieres pelea,
P-chan?
-¡¡ No me llames así!! ¡¡Por supuesto que quiero
pelear!!
Ranma con su apariencia masculina se encontraba frente a Ryoga
en la playa. Un corrillo de gente se agrupaba en un lado para presenciar la
batalla.
- Espero que hayas mejorado!!
- Ahora lo
comprobarás!!
El muchacho del pañuelo amarillo golpeó la arena con su
puño, haciendo que una inesperada tormenta de miles de sedimentos volaran
alrededor del joven de la trenza, tapándole el campo de visión.
Unas
décimas de segundo más tarde la cara de Ranma fue golpeada.
- ¡¡No te
saldrás con la tuya!! ¡¡Truco de las castañas!!!
Las manos del chico
comenzaron a moverse con extrema rapidez, pero como no podía distinguir a su
contrincante, más que nada lanzaba golpes al aire.
- No puedes verme…
verdad Ranma? Este ataque me lo enseñó un anciano en Kanzai. Se llama el ataque de la serpiente del desierto!!
Estos animales, en la escarpado y árido paisaje desértico, se esconden en la
arena para evadirse de los depredadores, también para acechar a su presa,
esperar el mejor momento y saltar sobre ella cuando menos se lo
espera.
Un golpe bastante fuerte azotó a Ranma, precipitándolo al suelo.
La arena comenzó a disiparse.
- Qué te parece? Creo que puedes darte por
vencido.
- Eso ni hablar!!
- Entonces creo que debería
continuar…
El muchacho se colocó en posición de batalla y sus manos
volvieron a moverse rápidamente. Ranma fijó su mirada en aquellos movimientos,
hasta que descubrió que lo que hacía era levantar la arena y con una destreza
descomunal y la mantenía suspendida en el aire gracias a un pequeño tormado.
Después él se colocaba en su interior, así tenía la visibilidad suficiente como
para ver donde estaba su oponente y no ser visto.
- Muy bien, Ryoga… voy
a seguirte el juego…
Una sonrisa maligna apareció en los labios del chico
de la trenza. Con un giro muy rápido se incorporó, alzó su mano y realizó con
suma precisión el truco de las castañas, pero esta vez, era la arena la que
levantaba para mezclarla con el aire y el ataque del otro joven. No se veía
nada. La atmósfera estaba muy espesa por los miles de granitos de
arena.
- Donde están? - se preguntaba todo el mundo.
- Ranma… -
musitó Akane.
Se podían escuchar algunos chasquidos provenientes del
interior del espeso arenaje; pocos segundos más tarde el muchacho del pañuelo
amarillo arrojó a su contrincante al suelo y lo inmovilizó con sus brazos y
manos.
A punto estuvo de golpearle cuando Ryoga miró de reojo a Akane,
él la vio con gesto de preocupación, su labio, torcido era mordido por sus
blancos dientes que acallaban su grito por rogar que parara.
Así que el
joven bajó su mirada y dejó libre a Ranma, se levantó, y se dio la
vuelta.
- Por qué has parado? - preguntó Ranma con mucha
curiosidad.
- He sido bastante preciso para el ataque pero… encontraste
el punto exacto para saber donde atacar, eres mucho mejor que yo… entrenaré más
y nos volveremos a encontrar!! Te lo aseguro!!
A continuación el chico
agarró su mochila de viajero, que tantos años le había acompañado y se alejó del
lugar.
- Akane… lo he hecho por ti…
Una inesperada ola se
precipitó sobre la blanca arena de la playa, mojando al joven y, por lo tanto,
convirtiéndolo en cerdito.
- bweee bwwee!!! - gruó con gesto de
resignación.
Los alumnos del instituto despejaron la zona quejándose del
final de la lucha. Nabiki, muy satisfecha, llevaba un fajo de billetes entre sus
manos, había hecho negocio en las apuestas del combate.
- ¿Por qué Ryoga
se rindió en el momento más crítico? - se preguntaba Ranma. Miró a Akane y ella
bajó su vista.
Por la tarde, antes de que el sol comenzara a caer los
alumnos, junto con los profesores regresaron al hotel. Cuando llegaron al
alojamiento ya era completamente de noche.
Después de cenar, todos
marcharon a sus habitaciones. Kuno roncaba estrepitosamente y a Ranma no le
hacía mucha gracia estar con el joven.
Se levantó sigilosamente y salió
por la ventana dispuesto a dar un paseo, necesitaba refrescarse. Ya en el
exterior dio un pequeño paseo por el bonito camino de piedra que llevaba hasta
playa, estuvo pensando en lo que
sucedió el día anterior en la enfermería… ¿qué era eso que acallaba la voz de
Akane? Ya era bastante tarde cuando volvió; antes de entrar hizo un plano del
edificio mentalmente y contó las ventanas hasta dar con la que supuestamente
sería la de su prometida.
De un salto subió hasta el primer piso y se
acercó hasta dicha ventana, estaba muy oscuro, al pensar que la joven estaba
durmiendo se giró dispuesto a bajar, pero notó como un mazo se le estampaba en
la cabeza.
- Ahh!! - exclamó Akane al reconocer al chico.- No sabia que
eras tu! Creí que era un pervertido que nos iba a espiar!!
- Hmmm… ¿Qué
clase pervertido se atrevería a espiarte? - respondió sacudiéndose el polvo.-
Seguro que sería uno con muy mal gusto.
La joven volvió a estampar el
mazo en la cabeza del muchacho, haciéndole volar y, a continuación, cayendo al
mar.
Una vez en la costa, Ranma en su aspecto femenino, escurrió sus
ropas y volvió al hotel, dispuesto de una vez, a poder dormir en
paz.
Entró sigilosamente en la habitación para no despertar a Kuno, el
cual dormía plácidamente. Se dejó caer pesadamente en la cama y poco a poco sus
ojos comenzaron a cerrarse… cayendo en los brazos de Morfeo.
- Akane…
eres tonta…
Los primeros rayos de sol se colaban discretamente por la
ventana de la habitación de Ranma, el olor del mar, el sonido de las olas junto
con los graznidos de las gaviotas era lo que despertó sutilmente a la muchacha
de la trenza pelirroja.
Se estiró un poco en la cama, pero notó a
alguien… era Kuno!! Se había pasado al lecho de la chica durante la noche, y
dormía profundamente con una estúpida sonrisa en los labios.
- ¿Qué es lo
que haces, imbécil? - gruñó echándole de la cama a patadas.
- Una pareja,
en algún momento de su relación comienza a dormir juntos…
- ¡¡¿¿QUE
DICES??!! ¿Cuándo hemos empezado tu y yo a salir?
- ¡¡Chica de al trenza
pelirroja!! - exclamó abalanzándose hacia la muchacha.
Ranma le propinó
un golpe que le hizo salir volando por la ventana. A continuación, al ver que el
baño de su habitación ya funcionaba, se dio una ducha de agua caliente, poco
después salió de allí y se dirigió al comedor, donde le esperaba el
desayuno.
Al llegar allí, muchos de los estudiantes se encontraban
degustando el desayuno, el joven se acercó hasta el mostrador de las comidas.
Allí llenó una bandeja con un cuenco de arroz, unas verduras y algo de pescado
fresco.
Cuando se dirigía hacia las mesas divisó a sus amigos haciéndole
señas para que se sentara junto a ellos.
- Hey Ranma! - dijo Daisuke.-
Esta mañana he visto a Akane un poco alterada… no tendrá nada que ver contigo,
verdad?
- ¿Eh? ¿Por qué tendría que ver algo conmigo?
Él buscó
disimuladamente a su prometida entre las mesas, unos segundos más tarde la
divisó en una lejana, junto con sus amigas Sayuri y Yuka.
- Vamos,
vamos… - prosiguió Hiroshi.- Anoche subiste a la habitación de Akane a
escondidas!!
- Ahhh… yo también lo hubiera hecho…- babeó el otro
chico.
- Qu… quien os ha dicho eso??!! - tartamudeó el muchacho de la
trenza levemente sonrojado.
- Hmm… Nabiki nos proporcionó esa información…
eso si, tuvimos que pagar… aunque por las fotos nos pedía 5000
yenes…
- ¡¡¡¡¡¿¿Qué dices??!!!!! - exclamó
furioso.- Esa Nabiki…. Grrrrrr…
Ranma giró su cabeza y divisó a la
mediana de los Tendo bebiendo tranquilamente un refresco. Se acercó a ella
apresuradamente.
- ¡¡Nabiki!! Quiero saber que sabes tú de lo sucedió
anoche con Akane!! - gritó furioso.
El bullicio del comedor se detuvo y
se produjo un silencio magistral, mientras que todas las miradas se concentraban
en el muchacho.
- Oh! oh! ¿Que sucedió? - preguntaban unos.
- ¿Que
le hiciste a Akane anoche? - preguntaban otros.
El chico se sonrojó de
manera desmesurada y empezó a negar rotundamente todos los
comentarios.
La joven de cabellos azules escuchó el comentario y por poco
explota… no se sabe muy bien por qué, si por la rabia o por la
vergüenza.
- Si me das 8000 yenes te paso las fotos, los negativos y
desmiento todo lo que la gente piensa.
- Eso no es justo,
Nabiki!!
- La vida no es justa… - dijo sarcásticamente mientras se
levantaba de la silla.- ¡Adiós Ranma!
- ¡¡Espera!! De acuerdo… toma el
dinero… - musitó resignado mientras abría un monedero que sacó de su
bolsillo.
- Encantada de hacer tratos contigo, cuñado!! - contestó ella
alegremente al mismo tiempo que tomaba los billetes.
- Vaya cara… -
masculló tomando las fotos y los negativos.
La muchacha de cabellos
castaños y escalonados se subió encima de una mesa, agarró un megáfono y se
dispuso a hablar a todo el instituto.
- Escuchad… todos habéis escuchado
el rumor de que anoche sucedió algo entre Ranma y Akane… pues quiero desmentiros
el rumor! Es totalmente falso! No sucedió nada! La información era incorrecta,
gracias!! Ah… no se devuelve el dinero, lo siento.
Los estudiantes se
desanimaron rápidamente, con lo divertido que son los escándalos!
Decían.
Cuando Ranma echó un vistazo hacia la mesa de su prometida, ella
ya no se encontraba allí. La verdad es que él quería hablar con ella, pero las
cosas, en ese viaje iban cada vez peor entre la pareja.
Él no vio a Akane
en todo el día, cosa que le preocupó un poco, estaba acostumbrado a estar con
ella, aunque fuera por simple rutina, así que se sentía, en cierta manera,
vacío.
Pero esas horas de ausencia le sirvieron para pensar un poco
sobre todo lo que estaba sucediendo. El por qué se sentía tan raro consigo mismo
y lo más importante… ¿que sucedía con ella? Con Akane…
Tumbado en su
cama, a solas en su habitación, estuvo pensando muchas horas… horas que pasaron
rápidamente entre pensamientos que fluían con rapidez, pero que se agolpaban en
su cerebro, una y otra vez… incesables… al final, harto de darle vueltas y vueltas a lo
mismo, se levantó del lecho, echó un vistazo hacia la ventana y se percató de
que estaba atardeciendo, así que se decidió en dar un paseo por la playa… un
último paseo, ya que al día siguiente regresarían a Tokyo.
Antes de
bajar, se detuvo delante de la habitación de Akane, tentando por llamar a la
puerta, giró su vista y rápidamente se dirigió a la playa.
La verdad es
que muy pocas personas se encontraban allá, pese a una o dos parejas que
buscaban un momento romántico viendo el bello crepúsculo. El muchacho no se
sentía demasiado cómodo al ver aquellas escenas, el motivo no era que él
careciera de romanticismo, simplemente le daba mucho reparo.
Corrió hasta
una parte de la playa que parecía ser que nadie la había descubierto, pues se
encontraba desierta. Estuvo unos minutos caminando cuando divisó una figura
humana, sentada en la orilla, al fijarse un poco más resulto que era su
prometida. ¿Qué es lo que hacía allí sola?
Se acercó hasta ella con bastante
sigilo, quería asustarla, pero al ver su rostro se dio cuenta de que no parecía
demasiado animada.
- ¿Quién está ahí?! - gritó la joven al notar una
presencia.
- Soy yo… - respondió el chico un poco tímido.
- Ah…
Ranma… que haces tú aquí?
- Eso mismo te iba a preguntar yo a ti… no he
sabido nada de ti en todo el día, hace poco he salido a dar un paseo y al verte
aquí, tan sola…
- ¿Qué sucede? ¿Acaso estabas preocupado? - preguntó ella
un poco burlona.
- ¡Ni hablar! ¡¡¿Cómo me iba yo a preocupar por una
marimacho como tu?!!
- Entonces vete… ¿a que has venido? ¿A
molestarme?
- No… bueno… yo solo quería saber de ti… hace dos días pasó
una cosa que bueno… yo…
- ¿Qué cosa?
- Ya sabes… en la enfermería…
- Oh!! ¡¡¿Estabas despierto?!!
- Si que lo estaba… te quedaste a
mitad de lo que estabas diciendo…
- No era nada, simplemente
bromeaba.
- Ya… no me lo creo.
- ¡¡Piensa lo que
quieras!!
- Bah! ¡Como si me importara! No me interesa escuchar los
pensamientos de una tonta.
Akane se levantó precipitadamente y se puso en
pie, mirando a Ranma desafiante, pero a su vez un poco decepcionada.
-
¡¡Basta!! ¡¡Estoy harta!! ¡¡Odio estar siempre a la defensiva contigo!! ¿Por qué
me tratas así? Acaso… - ella bajó su cabeza.- Acaso… no te gusto?
-
Akane…
- Siempre coqueteas con Shampoo o con Ukyo… y yo? Que pasa
conmigo? Se muy bien que nuestros padres nos prometieron a la fuerza pero…
El silencio reinó entre los dos, solamente las olas rompiendo en la
costa era él único murmullo percibible.
- … da igual… - prosiguió bajando
su cabeza.
El muchacho estaba tan sorprendido que casi no podía
reaccionar. Esas palabras le habían dejado un poco K.O. ya que jamás su
prometida le había dicho cosas así. Se encontraba ante una situación extraña,
que no podía controlar, así que no sabía que hacer, si mostrar su típico orgullo
que estropea las cosas o dejarse llevar.
- Akane… yo… yo…
- No
hace falta que me digas nada, pero estoy cansada de todo esto… de que nos
peleemos continuamente…
- ¿Crees que a mí me gusta pelearme
contigo?
- ¿No? Pues lo parece.
- ¡Al contrario! ¡Me encantaría
que nos llevásemos mejor! Ni siquiera sé por qué empiezan esas peleas
estúpidas.
- Ranma.. déjalo.. no te esfuerces… yo se que estás atado a
este compromiso a la fuerza y no estas a gusto conmigo… si así lo deseas yo… yo…
- las lágrimas fluyeron con rapidez desde los ojos de la chica.- … estaría
dispuesta a cancelarlo…
El joven esta vez si que se quedó totalmente
noqueado. ¿Cómo podía ella pensar eso? Estaba tan acostumbrado a eso que veía
imposible perderla. Pero… no sabia como reaccionar…
- No… no quiero
cancelarlo… - dijo él bajando su cabeza.
Un largo silencio se produjo
entre los dos. La muchacha alzó su cabeza para mirarle y dos lágrimas se
escurrieron por sus sonrosadas mejillas.
- Otra cosa muy distinta es…-
prosiguió Ranma.- … si eres tú la que deseas cancelarlo… si ese es tu anhelo no
me interpondré, y lo que hagas, lo aceptaré…
La chica secó sus lágrimas
suavemente con la yema de sus dedos y a continuación, se acercó a su prometido y
lo rodeó con sus brazos.
En ese momento es cuando el joven se sintió
totalmente paralizado… ¿era verdad que Akane le estuviera abrazando? ¿O acaso
estaba soñando? No sabía qué tenia que hacer en ese momento… ¿corresponderle?
¿Quedarse inmóvil? ¿Decir algo? Era una situación comprometida pero, lo que
menos quería era que las cosas salieran mal. En el fondo se sentía muy bien,
aspirando el suave aroma y la tibieza del cuerpo de la muchacha.
Como si
de un robot se tratase, torpe y automáticamente empezó a cerrar sus brazos
alrededor de Akane, sentía incluso cierto miedo a que le pegara por atrevido
pero… ella fue quien le abrazó
primero!!
Cuando la chica notó como los brazos de Ranma alrededor de su
espalda abrió los ojos bruscamente… tampoco se esperaba esa reacción por parte
de él!
Ella levantó su cabeza y miró su prometido… estaba totalmente
sonrojado!! Parecía que iba a explotar. Miraba al cielo con una expresión un
tato particular y el corazón le latía apresuradamente.
Bajó ligeramente
su vista y al ver los grandes y preciosos ojos de Akane puestos en él, no pudo
contenerse a mirarlos… estaban semi humedecidos por el llanto… se veían
realmente hermosos…
El sol se fue poniendo lentamente en su crepúsculo de
agua, parecía que su ovalada figura, rodeada por una suave aura anaranjada se
iba a sumergir en las profundidades del océano, apagando su calidez
permanente.
Sin poder contener el momento, las cabezas de ambos
adolescentes se fueron inclinando lentamente… más lentamente que el atardecer…
ambos sentían el corazón encabritado del otro en su propio pecho, ya que sus
cuerpos estaban tan cerca que se rozaban totalmente.
Tan lentamente que
al notar le primer tacto de sus labios se asustaron un poco, tal vez por la
emoción del momento… tanto tiempo deseándolo… como un niño que espera sus
regalos de Navidad la noche anterior…
Finalmente sus labios se rozaron…
muy lentamente… cerraron sus ojos y se dejaron llevar… tampoco les importaba lo
que iba a pasar después… ahora era el momento… su momento mágico del cual no
querían desprenderse.
Fue Akane quien rompió ese largo beso, miró a su
prometido y torció su labio bastante preocupada.
- Ranma… - susurró.- Tú…
¿me quieres?
Él cerró sus ojos fuertemente y asintió con su cabeza
miedosamente, era la primera vez en su vida que había decidido dar un paso así
de grande… siempre había sido demasiado orgulloso como para mostrar sus
sentimientos. Abrió uno de sus ojos dudando de la reacción de la muchacha…
todavía esperaba un mazazo pro su parte!! Sin embargo al ver una tímida sonrisa
sus dudas se disiparon en la mayor parte… aunque él deseaba oírlo…
- ¿Y
tú Akane? Tu me… me… me…
- ¿Si te quiero? - musitó
tímidamente.
- S…. S… S… Si…
La muchacha asintió con una amplia sonrisa. Ahí fue cuando a Ranma casi
le da un paro cardíaco. ¡Le quería!! ¡A él! Era más que un sueño…
Volvieron a besarse arropados por el último rayo de sol de aquel
atardecer de Junio… Pero una ola traviesa se deslizó rápidamente por la blanca
arena de la costa, mojando los pies de la pareja. Así que inevitablemente… el
chico… se trasformó en mujer…
Akane se separó bruscamente al notar el
cambio y la miró un tanto asustada. Ranma bajó su mirada, bastante decepcionada
ante la reacción de la joven.
- Todavía me sigues queriendo… a pesar de
mi maldición?
La pequeña de los Tendo abrió sus ojos de par en par y
pestañeó varias veces antes de decir nada. Bajó su vista… a continuación se
acercó a ella, tomó su cara entre sus suaves mano y la besó dulcemente en los
labios.
- No me importa… seas chico… o seas chica… - respondió
dulcemente.- siempre serás el mismo Ranma del que me enamoré… y que sigo amando…
no me importa como seas mientras seas tú…
- A… Akane… - los azules ojos de la muchacha de la trenza
pelirroja comenzaron a empañarse por el llanto, después se acercó hasta su
prometida y la estrechó entre sus brazos…
Ambas se abrazaron arropadas
por las primeras estrellas…
Entre las palmeras una figura que observaba
agachada se levantó y dio media vuelta…
- Oh… vaya… - dijo una resignada
Nabiki sosteniendo una cámara instantánea y varias fotos de la pareja besándose
entre sus manos.- Creo que esta vez no voy a decir nada… me parece que por esta
vez seré buena…
Ella rompió las fotos y las lanzó al aire para que el
viento marino las meciera suavemente, esparciéndolas, y así impidiendo que se
reconstruyeran…
Al día siguiente levantaron a todos los estudiantes muy
temprano para la vuelta a Tokyo, Abandonaron el hotel aproximadamente a las 7 de
la mañana y tomaron el autobús para dirigirse al aeropuerto. Tanto Ranma como
Akane se mostraron muy distantes en el trayecto… pues la noche anterior habían
jurado mantenerlo en secreto hasta que estuvieran lo suficientemente preparados
como para admitirlo ante todos… necesitaban un tiempo para estar a solas como
pareja, sin las presiones de sus familiares o amigos.
Al llegar al Dojo,
toda la familia se mostró muy interesada por el viaje. Sobretodo peor si había
ocurrido "algo" entre la pareja de prometidos.
- ¿Yo? ¿Con esta
marimacho arrogante? ¡Ni hablar! - contestó el chico.
- ¡¡Ni soñando
tendría yo algún roce con este pervertido!!
La pareja se dirigió sus respectivas
habitaciones a deshacer los equipajes.
- Oh… vaya… - dijo Soun muy
decepcionado.- Me parece que jamás podremos juntarlos, Saotome.
El panda
cerró sus ojos y entre sus patas sostuvo un cartel que decía: "No te preocupes…
otra vez será"
- Vamos a jugar al go!!
Cuando todos se marcharon,
Kasumi se acercó a Nabiki:
- Me parece que si que ha ocurrido algo,
hermanita…- dijo la mayor de los Tendo muy convencida.
- ¿Acaso lo
dudabas? Toma…
De su bolsillo sacó algunas fotos que no había hecho
pedazos la noche anterior y se las entregó a la muchacha.
- ¡Gracias
Nabiki! - agradeció sonriente mientras les echaba un vistazo.- Esta noche
prepararé tu cena favorita… yo voy a guardar esto en un lugar seguro…
-
¡¡De nada!!
La joven de la larga coleta se dirigió a su habitación y la
chica de cabellos escalonados, al salón a ver la Tv.
Mientras tanto,
Ranma y Akane se abrazaron en la oscuridad de la habitación… arropados el uno
por el otro… como dos niños escondiendo una travesura…
- Nadie sabrá
nuestro pequeño secreto… - dijo la muchacha.
Kasumi abrió un pequeño
cajón de su aparador y guardó en el fondo las fotos…
Bajó a la
cocina dispuesta a preparar la cena, al ver, unos minutos más tarde bajar a su
hermana pequeña una pequeña carcajada se le escapó de su boca.
- Estos chicos… - suspiró la joven.- esto es
demasiado evidente… no se hasta cuando lo podrán esconder…
La pareja de
prometidos tomaron asiento alrededor de la mesa y se miraron como cómplices…
"Nunca olvidaremos este viaje… fue en ese momento, bajo el crepúsculo
tropical cuando las olas y la brisa del atardecer despejaron nuestras almas… "
FIN
Notas de la
autora: Hace mucho tiempo empecé
este fanfic, pero a principio de verano lo dejé olvidado, ya en septiembre lo
volví a retomar y bueno… al fin terminado!! La verdad es que me ha gustado mucho
como me ha quedado :-P (autoestima por las nubes!!) Todos los lugares del fic
son reales, a excepción del hotel Yume, que es ficticio, pero los datos del
edificio están tomados de las construcciones del lugar y de las antiguas posadas
del sur de Japón. Dedicado a las Me molo 1000 (Umi, slayer, Ori, Pepi, Leaf y
Ryoko) a Lourdes, Iris (que me animó a continuarlo) Niki. Malena y a Anto chan.
^_^ (¡ozú que largo!) Bueno, para cualquier cosa podéis escribirme a lucychan84@hotmail.com
Visitad mi página en
http://www.lucychan.tk/
19 de Septiembre de
2002