tus camisetas frikis en camisetafriki.com

Archive

Archive for July, 2006

Italia (I): ¿Me pagas la canción?

July 12th, 2006 Fernando Gallego No comments

–¡Hola! ¿qué tal?

Por allí aparecía María, tan alegre como siempre. Acabábamos de llegar a Madrid y esperábamos enfrente de su casa. El viaje desde Castellón no se me había hecho demasiado largo, siempre es mejor ir hablando con alguien que estar tu solo amargado en un autobús con un desconocido al lado que va apoderandose progresivamente de tu plaza.

–Bien, ya estamos aquí.

Mi padre y Domi la saludaron y estuvieron un rato hablando sobre el viaje, la casa, estudios y demás.

Entramos en el edificio y subimos a su piso. Planta 23, me llamó la atención que en el ascensor, solo había botones a patir de la planta 16, ya me parecía a mi que no había tantos botones, ¿y si quieres subir a una planta inferior? pensé. María me explicó que había otro ascensor que subía a esas plantas. Curioso… que moderno es Madrid…

Llegamos a su casa, un piso sencillo, un baño, una cocina con barra americana que da al salón y un dormitorio. Dos cosas deseaba en ese momento más que nada en el mundo, el aire acondicionado y una ducha, y ahí podría encontrar ambas cosas.

Después de una necesitada ducha nos sentamos a ver la tele bajo la gélida brisa del acondicionador de aire. “Bajo el sol de la Toscana” no se si era una señal, pero ya había visto alguna referencia más a Italia antes de emprender el viaje, ¿coincidencia o es que Italia está entre nosotros más de lo que pensamos? Es de esas cosas que solo te fijas por alguna razón y te parece que de pronto hay muchas referencias a ello y simplemente es que como antes no te importaba, no le dabas tanta relevancia.

María había quedado con sus amigas Almudena y Mabe para dar una vuelta esa noche, a mi me apetecía salir un rato a ver el Madrid nocturno y de paso conocer a sus amigas de las que tanto (y tan bien) habla. A eso de las 8 llegó Almudena, rubia, ojos azules, pelo recogido, blusa blanca y pantalon vaquero, ¿canela? si, creo que desprendía un leve aroma a canela, o bien podría ser vainilla, con mi memoria de besugo no lo recuerdo bien… pero si tuviera que apostar, sería a canela, ese tipo de fragancias conocidas me suelen llamar mucho la atención.

Pasamos un rato hablando y nos fuimos a buscar a Mabe. Si bien solo la conozco de ese día, podria apostar a que no tiene nada que ver con las otras dos, o tal vez me equivoque y sin ánimo de ofender, me pareció bastante diferente a María y Almudena, al menos esa fue la primera impresión pero no por ello quiero decir que no sea una chica simpática y agradable. Delgada, también rubia de ojos azules, pero lucía algunas rastas en el pelo y sus rasgos eran más afilados, llevaba piercings y una camiseta roja de tirantes con unas estrellas echas a mano con la bandera de Madrid. Nos contaba que venía del Retiro y que le habían pasado cosas extrañas por allí. Después se pusieron a hablar sobre Mejicanos y cosas de las que como no me enteraba mucho de que iban tampoco recuerdo bien, eso si, si alguna vez alguien os pregunta qué dice Conan al principio de la película… contestad ¡Crom! (hay que ver la de cosas absurdas que recuerda uno a veces….).

Total, que decidimos ir a un local donde presuntuosamente sirven las mejores patatas bravas, su nombre, posiblemente ¡Bravas!, en un alarde de originalidad, pero oye, quién se acuerda del nombre del lugar, con saber donde está es suficiente ¿no?. Y digo presuntuosamente porque sin lugar a dudas, todo el mundo que ha estado en “La Rana Verde” en Santander sabe que las mejores patatas bravas son las de allí. Curiosamente en el toldo del bar se podía leer que la salsa que empleaban estaba patentada, no estaba mal, sabían bien, picaban un poquillo pero estaban ricas, y por lo visto también hacen una especie de tortilla de bravas, que no es más que una tortilla de patata cubierta de la salsa.

Había buen ambiente, debido a ello no dejaban de pasar chinos vendiendo flores y juguetes. También se puso a tocar música un grupo callejero de estos que encienden el equipo de música y se ponen a cantar, se agradecía el ambiente aunque las canciones no fuesen del otro mundo, creo que María tiene un trauma con la de “Hotel California”. Al rato vino la chica que cantaba a decirnos si le pagábamos la canción, por suerte no nos oyó cuando alguien dijo “¿Me apagas la canción?” a lo que todos reímos a carcajadas.

Ya caía la noche cuando decidimos levantar el campamento e irnos a dar un paseo bajo el manto de ¿estrellas?, en algún momento alguien comentó que en Madrid no se veían las estrellas debido a que el cielo siempre estaba cubierto, cosa que pudimos comprobar que no era cierto a la altura de los Austrias. Pasamos por el puente de los suicidios que me sonaba de haber pasado aquella vez con Germán cuando fuimos al SIMO. También por la Castellana y la puerta del sol pero no necesariamente en ese orden, hasta que acabamos en una terracita al borde de un terraplén después de varios intentos infructuosos de meternos en algún local que no fuese a cerrar. La terraza en cuestión era del bar el ventorrillo, nombre desafortunado donde los haya, solo esperábamos que no hiciese tanto ventorrillo como para tirarnos por el terraplén.

Cuando nos dijo lo que nos costaban 3 cervezas y un refresco casi me tiro directamente por el precipicio y después por el puente si no fuese suficiente pero bueno, ¿qué se puede esperar de una terracita un domingo por la noche en Madrid? será la falta de costumbre…

Tras la parada de rigor en el servicio del Café de Oriente y el cachondeito de los camareros nos despedimos y fuimos de vuelta al aire acondicionado, quiero decir, a su piso donde encontramos un invitado no deseado…. Una repugnante y asquerosa cucaracha había salido a saludarnos y a la cual, como todo invitado indeseable echamos a patadas de la casa y no cerramos sin hacerle obsequio de una rociada de fragancia para cucarachas, por si se le ocurría volver.

Y así concluye, tras quedarnos medio sopas en el sofá, el primer día de lo que sería un viaje lleno de aventuras y desventuras en el interior de un Corte Inglés… esto… no, no era eso lo que quería decir, yo me refería a un viaje a Italia, pero en el interior de un Corte Inglés también tuvimos aventuras…

Categories: Viaje a italia Tags: